¡Dime quién fui!

Con motivo de la anterior entrada del blog sobre el uso de la hipnosis nos llegaron preguntas de algunos amables lectores interesados sobre uno de los temas más míticos e inquietantes: la regresión. Y más concretamente sobre el “viaje” a vidas pasadas.

Vayamos por partes.

¿Qué es una regresión hipnótica?

Uno de los usos de la hipnosis clínica es el tratamiento de las consecuencias emocionales de una experiencia traumática. Es decir, trabajar las emociones que una persona ha sentido ante una situación -como puede ser un accidente de coche, un incendio, un atentado, una violación…- y que aún habiendo ocurrido tiempo atrás, sigue marcando el presente de una persona, casi siempre de la mano de conductas evitativas –como las fobias- que nos evitan enfrentarnos al recuerdo o a revivir aquellas experiencias.

La fobia a conducir o amaxofobia, sería un ejemplo. La persona que ha sufrido un accidente, lo ha visto (en persona o a través de la televisión) o ha conocido a alguien que lo ha tenido, puede comenzar a experimentar reacciones fisiológicas como angustia, sudoración fría, agitación, hiperventilación… (respuestas psicosomáticas de la ansiedad). Y el uso de la hipnosis para exponerse gradualmente a la situación y aprender a vencer ese temor es realmente útil (acompañada de otras técnicas).

Pues, en muchas ocasiones, se ha podido observar que el recuerdo de las personas bajo hipnosis no coincide con lo que realmente sucedió, pero sí con lo que recuerda o cree recordar. Porque el paso del tiempo termina distorsionando los recuerdos. Y aunque la hipnosis puede favorecer el acceso a los recuerdos… a menudo es impreciso (para más información, leer los estudios de Nash en 1987).

Allá por 1988, Brian Weiss, médico psiquiatra estadounidense, publicó un libro que fue el detonante de que muchas personas quisieran utilizar la hipnosis para viajar a otras vidas. Su libro “Muchas vidas, muchas maestros” –al que siguieron muchos otros en la misma línea- conmovió a muchas personas que pensaron que podía ser la puerta a esas otras vidas…

¿Recordáis lo que decía de la distorsión del recuerdo?

Es muy peculiar que, en no pocas ocasiones, personas que dicen haber visto otras vidas en trance hipnótico… se ciñen a episodios que han podido leer en sus estudios o visto en películas. Incluso esas visiones suceden parejas a modas históricas.

Personalmente en el año 1998 tuve una curiosa serie de personas que me referían que en su “visión” viajaban en el Titanic. Y con todo lujo de detalles… a la altura de lo que habían visto en la película de James Cameron. En el año 2000 el viaje solía ser a Roma, con mucho circo, leones y, cómo no, gladiadores…

A veces sucede que la vida que vivimos no nos gusta. Trabajos que no nos satisfacen, relaciones afectivas que no nos emocionan, la sensación de que los años pasan y no hemos hecho nada importante… hacen que nos imaginemos en otras situaciones. Pero la vida ha sido siempre muy parecida a como es ahora. Héroes ha habido pocos. Napoleones. Cleopatra y Marco Antonio. Admiramos lo que imaginamos. Deseamos lo que no somos. Pero desde que el ser humano camina por la tierra ha sido un ser insatisfecho. Y sólo aquellos que han aceptado que la vida es la que es y que la clave de la felicidad reside en vivir lo que tenemos con la máxima intensidad… logran ser personas realmente excepcionales. Aunque tantas veces pasan desapercibidos. Pero son tan dichosos que no les importa.

Ahora bien.

En ocasiones –muy pocas- me he encontrado con situaciones que no he logrado explicar. Nada espectacular, es cierto. Pero hay personas que dicen haberse visto en situaciones cotidianas que parecían de otras épocas. No son príncipes o espías, héroes o mártires. A veces son sirvientes, poco más que esclavos, que es lo que ha sido a lo largo de la historia buena parte de la humanidad. Lo que llama la atención son los detalles con los que relatan lo que ven.

Lo más probable es que sean personas con una inmensa capacidad para recrear situaciones no vividas.

Lo más probable.

Pero da qué pensar, ¿verdad?

Sed felices…

César Benegas Bautista | Psicólogo Col. Nº M-22317

Centro Psicológico Loreto Charques

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