El Chupete Digital.

A muchos de nuestros pequeños el chupete les ha servido para calmarse y a conciliar el sueño en algunos momentos. A una determinada edad los padres acostumbran a los niños a calmarse solos y el chupete deja de tener sentido.  Imaginemos por un momento un chico de quince años no puede dormir sin chupete y lo necesita para calmarse ¿Sorprendente, no?  Le voy a pedir que guarde esta imagen en su memoria a corto plazo. 

Algunos de nuestros infantes están aprendiendo a calmarse con el móvil de papá o mamá y necesitan “Pepa Pig”  o ¨Pocoyó” para comer cuando la comida de ese día no les motiva y acostumbran  a dormirse con la tablet.

Los dispositivos digitales van adquiriendo cada vez mayor protagonismo en sus vidas y van siendo una fuente inagotable de sensaciones agradables.  Ya no tienen que hacer el esfuerzo por no aburrirse. Cuando se van haciendo mayores y comienzan a socializar, tienen una sensación de omnipotencia si los amigos marcan con un “Like” en su foto de Instagram y se deprimen si no lo consiguen. Si no pueden dormir, siempre habrá algún “amigo” dispuesto a jugar a la “Play “on line.

Cuando los padres deciden que es hora de cortar con el teléfono y el chico se enfurece, le falta el aire y patalea como si no hubiera un mañana…

¿Conoce a alguien que le haya pasado algo así? ¿Le sorprende? 

Ahora volvamos a pensar en la imagen inicial. Si hemos estado usando durante quince años los dispositivos digitales a modo de chupete y no hemos educado en la búsqueda de alternativas para que aprenda a relacionarse, a calmarse y a divertirse puede que nos encontremos con lo que acabamos de describir. 

La idea no es suprimir el móvil, Internet y las redes sociales, sino enseñar a usarlos de otra manera desde que son pequeños. Detallo algunas claves que pueden ser indicadores de la necesidad de un cambio en la conducta de su hijo/a. 

  1. No sabe calmarse y estar relajado si no está delante de una pantalla.
  2. Necesita tener siempre al alcance un dispositivo electrónico aunque no lo vaya a usar justo en ese momento.
  3. Usa el móvil o la tablet en los momentos de comida y en los que debería estar durmiendo.
  4. Si no tiene wifi, o no puede acceder al teléfono se muestra muy irascible y presenta signos físicos como sudoración de las manos, taquicardia o sensación de ahogo.
  5. Muestra una preocupación muy recurrente en recibir aprobación (o no) en las redes sociales.
  6. Si alguno de los padres también se siente identificado con algunos de estos puntos puede ser un buen momento para hacer una pausa…

David Carlos González | Psicólogo del Centro Psicológico Loreto Charques

Procrastinación: el arte de postergar.

El post de hoy versa sobre el arte de postergar, algo que en el ámbito del “coaching” se llama procrastinación. La procrastinación es la habilidad que tenemos todos (en mayor o menor medida) de ir dejando para después nuestras obligaciones porque siempre aparecen cosas “más importantes” (o eso nos decimos) que hacer. Nos comportamos así porque creemos que el día de mañana será más adecuado para poner en práctica lo planeado, porque entonces estaremos más inspirados, entonces nos saldrá mejor la tarea, entonces nos costará menos, etc. Lo que no nos damos cuenta es que TODO esto es MENTIRA y que pensar que el día de mañana será más adecuado sólo nos lleva a aplazar tareas que podrían terminarse cuanto antes.

Algunos ejemplos de las situaciones cotidianas en las que más solemos procrastinar:

  • Las tareas del día a día: ir a comprar, limpiar la casa, planchar, hacer las maletas para un viaje, ir al médico, cortarnos el pelo, etc.
  • Los típicos propósitos de cada año nuevo: dejar de fumar, hacer más ejercicio, hacer dieta, realizar mayor formación para mejorar en el trabajo, etc.
  • Resolver conflictos de pareja; dejamos para el último día preparar una fiesta de aniversario; o por ejemplo, cuando nos ha encargado algo relativamente complejo nuestro jefe, como sabemos que es una tarea que nos va a costar y que no nos apetece, vamos dando prioridad a otras (que no necesariamente son prioritarias) todo con tal de rehuir la obligación.

¿Pero y cuáles son las consecuencias de la procrastinación? La procrastinación genera sentimientos de ineficacia, de falta de control por parte de uno mismo, ansiedad, inseguridad, falta de autoestima, etc.

¿Y por qué lo hacemos? Hay varios motivos por los que procrastinamos. Uno de ellos es la búsqueda de la perfección: como no está perfecta la tarea o como ahora no la voy hacer de forma perfecta, no la empiezo y la mantengo como algo pendiente de forma indefinida. Otro de los motivos es por no entrar en conflicto con otros, por no tener que tomar una decisión desagradable. O simplemente por falta de motivación.

¿Qué podemos hacer para evitar procrastinar?

  1. Dividir la tarea en pasos más pequeños. La tendencia a procrastinar es menor si se plantea la tarea en términos muy concretos y específicos. 
  2. Hacer una planificación. Organizar la consecución de estas tareas más pequeñas en el tiempo. Planificar a medio y corto plazo, es decir, semanalmente y diariamente. Hacer una hoja diaria de tareas e ir eliminando aquello que vas haciendo.
  3. En tu hoja diaria de tareas, empieza siempre por las tareas más cortas y fáciles. Es decir, una llamada, un correo electrónico. Y poco a poco vas empezando tareas más complejas.
  4. Fijarnos plazos. Generar nuestros propios plazos ayuda a ver que todo tienen un final y que el tiempo no es infinito. La falta de plazos nos hace postergar porque genera la sensación de que “tienes tiempo”.
  5. Evita las distracciones: por el móvil en modo avión si necesitas terminar una tarea, evita empezar a rebuscar en internet y céntrate en tu tarea. Es necesario trabajar nuestro autocontrol para poder gestionar mejor la procrastinación.

Para finalizar, os dejo un vídeo que creo que ilustra muy bien lo que hemos comentado:

https://www.youtube.com/watch?v=arj7oStGLkU

Renata Sarmento | Psicóloga del Centro Psicológico Loreto Charques

Referencias

Sanz, E. ¿Qué es la procrastinación? https://www.muyinteresante.es/salud/articulo/ique-es-la-procrastinacion

 Nadal, M.V.  y  López Bueno, O. Cómo combatir la procrastinación. https://retina.elpais.com/retina/2017/04/17/talento/1492442684_361976.html

¡Ultreia!

Si hay algo que la gente hace cada año es prometerse que va a dar un cambio en su vida. Está el habitual curso de inglés… O perder unos cuantos kilos… O incluso hacer el viaje soñado…

Y como todos sabemos es algo que jamás hacemos. Porque son promesas que repetimos cada año, poco más que un deseo en el que en realidad no creemos pero que quisiéramos hacer.

Pero, ¿está mal hacerse promesas? Para nada.

La clave está en que esa promesa debe ser un reto que debemos superar, que nos haga mejores. De ahí el título de este blog que abre este año 2018: ULTREIA. Que viene a significar algo así como “sigue adelante”… o incluso “un poco más allá”. Se lo decían los peregrinos del Camino de Santiago hace siglos (ahora es más usual el “¡buen camino!” con el que se dan ánimos unos a otros).

Sigue. Continúa. No te rindas.

Porque el peor error que podemos cometer en esta vida es el de rendirnos cuando sabemos que debemos cambiar, que las cosas que nos pasan no nos hacen felices. Rendirnos cuando nos decimos que somos demasiado mayores. Rendirnos cuando pensamos que no hay salida. Rendirnos cuando nos decimos que no podemos dar un paso más, que la vida pesa mucho, que hemos gastado nuestras fuerzas e ilusiones.

Caminaba por una etapa rumbo a Santiago. Era especialmente dura. O eso me decía a mí mismo. Montaña tras montaña, colina tras colina, bosques que parecían no tener fin, el calor y la sed. Pensé: “¿Y si me cojo un taxi y me vuelvo a casa? ¿Qué pinto yo aquí?”. Entonces tres simpáticas señoras –la más joven de unos 70 años- pasaron a mi lado, me ofrecieron agua y me dijeron que qué envidiable mi juventud y mis fuerzas, que los pocos kilómetros que quedaban eran cuesta abajo… Me eché a reír y me uní al club. Lo que unos minutos antes me parecía un imposible acabó siendo un paseo maravilloso en el que relatamos nuestras hazañas, nuestras ampollas y dolores y sobre todo… cómo imaginábamos la llegada.

Sí, todos hemos pensado en rendirnos en algún momento. Hemos perdido la fe en lo que somos capaces de hacer. Y muchas veces la solución estaba ahí delante, en la gente que nos rodea, en los amigos y conocidos. Y a veces en la propia Vida que nos lleva de un lado para otro de manera que no podemos ni imaginar.

El trabajo que realizamos los psicólogos es tantas veces parecido a esto que os cuento. Recibimos a gente que llega sin esperanza. Escuchamos. Analizamos todos los ángulos del problema. Y ayudamos a quien nos consulta a encontrarse a sí mismo y a la solución al problema que traían. 

A veces no es fácil. Proponemos una batalla contra nuestros miedos y nuestras inseguridades. Pero si insistimos encontramos la respuesta, la solución. Y seguimos nuestros Caminos.

A veces es tan sencillo que muchas personas encuentran ese Camino el primer día y no nos volvemos a ver.

Pero lo que importa es que comprendamos que la mayoría de los problemas que se nos presentan en la vida tienen solución… si nos paramos a pensar, si nos tomamos un descanso si es necesario y seguimos adelante… si nos apoyamos en los demás…

Dime, ¿cuál será tu reto este año? ¿Qué problema personal quieres solucionar? Venga, ¡¡ultreia!!, manos a la obra.

Te mereces ser feliz…

Buen Camino… y FELIZ 2018.

César Benegas Bautista | Psicólogo en el Centro Psicológico Loreto Charques

Los 12 pasos hacia la libertad.

“Me llamo Manuel y soy alcohólico” –la voz de Manuel suena trémula, cansada y triste.

“Hola Manuel, bienvenido” –el grupo que le rodea pronuncia la frase con énfasis, con calidez, con solidaridad.

Hemos visto en el cine y en las series esta escena infinidad de veces. Pero en la vida real sucede cada día en miles de ciudades, de pueblos… Un grupo sentado en círculo en una sala donde hay una mesa con café y pastelitos. Nuestro protagonista llega silencioso y se sienta en un rincón. Tímido. Y en pocos minutos es uno más del grupo. Escucha y es escuchado. La vergüenza deja paso a la solidaridad. El miedo a encontrarse solo ante una botella se difumina porque ya no está solo, los demás han pasado por ello y allí están. Y cuando se va… está deseando regresar a otra reunión, decirles que lleva un día sin beber. Dos días… Tres… Una semana…

Un héroe.

Muchas personas están atrapadas en la maraña del alcoholismo. Muchas no lo saben. Muchas no lo quieren saber. Muchas lo niegan porque en realidad sólo bebe un poquito para relajarse antes de dormir. O unas cañas para que el trabajo se le haga más ligero. Esa botella escondida pero tan solo para que los hijos no la vean, porque no hay nada de lo que avergonzarse pero hay que darles ejemplo. Personas que no ven cómo los demás ven su andar inseguro, su mirada vidriosa, la sonrisa sin sentido, los cambios de humor y los súbitos arranques de ira.

¿Cómo saber si tienes un problema con el alcohol? Me gustaría hacerte unas preguntas de las que sólo tú sabes las verdaderas respuestas. A ti en el fondo no puedes engañarte:

¿Alguna vez te has preguntado si no estarás bebiendo demasiado?

¿Has trabajado, conducido, realizado alguna tarea bajo los efectos del alcohol?

¿Te has dado cuenta de si cada vez necesitas un poco más de alcohol para que te sientas relajado, embriagado?

¿Has llegado tarde o has faltado tarde al trabajo por haber bebido o por necesitar beber?

¿Bebes a escondidas, en esos momentos en los que crees que nadie te ve?

¿Has tenido que beber en ayunas ante un día que esperas de gran tensión?

¿Tienes que beber todos los días?

Son sólo algunas de las preguntas que podría hacerte… Pero falta la más importante: ¿te has sentido incómodo al leerlas? Desde estas líneas no pretendemos que te sientas mal, ni culpable. Sólo que puedas reflexionar, que decidas si tienes algún problema que, probablemente, tú familia ya ha observado y calla por miedo a tu reacción. Que tus compañeros comentan cuando tú no estás.

Si sientes que el alcohol está ocupando un lugar prioritario en tu vida es hora de dar el paso. Como tantos otros puedes encontrar gente que te ayude. Alcohólicos Anónimos (AA.AA.) son una opción. En la mayoría de los casos la mejor por el acompañamiento que tendrás durante las reuniones y fuera de ellas, con la figura del padrino.

Pero puede que prefieras una terapia individual.

En ambos casos será necesario que hagas dos cosas:

-Aceptar que tienes un problema con el alcohol, que puedes ser alcohólico.

-Tomar la firme decisión de que lo vas a dejar.

Nadie lo puede hacer por ti, pero sí que lo podemos hacer contigo. Sin grandes exigencias, paso a paso y, como dicen los de AA.AA: “Sólo por hoy trataré de pasar el día sin esperar resolver el problema de toda mi vida en un momento”.

Este momento a esta hora puedes dar el paso…

Sed felices…

César Benegas Bautista | Psicólogo en el Centro Psicológico Loreto Charques

Mediación: la gran olvidada del sistema judicial.

Titulares como el de la condena a un padre por “abofetear” a su hija adolescentes o el del niño con discapacidad que está siendo juzgado por haber pegado una patada a su profesora nos han sorprendido en los últimos días. Más allá de quedarnos en la discusión de justificar o no el uso de la violencia en estas situaciones, nos gustaría centrarnos en las posibles alternativas a las condenas que se plantean en estos casos. Está claro que es muy arriesgado hablar de casos concretos solamente con la información aportada en los medios de comunicación pero nos gustaría acercarnos un poco más a las alternativas que nos pueden llegar a partir de los procesos de mediación. Para ello, hablamos con D. Juan Ignacio Gutiérrez Lisardo, psicólogo colegiado M-23304, experto en mediación familiar y para las organizaciones de la Institución de Mediación del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, quien amablemente nos cuenta acerca de su experiencia en procesos mediadores.

Renata Sarmento: – Como experto en mediación, ¿qué sientes cuando ves noticias de este tipo?

Juan Ignacio Gutiérrez Lisardo: Es muy interesante ese matiz: como experto en mediación. Como cualquier persona tengo mis posiciones al respecto de cada uno de estos asuntos que estarían, más o menos, alineadas con alguna de las partes en conflictos. Esa sería la primera reflexión: desde la mediación lo que hacemos es definir y analizar los conflictos que se nos plantean, trabajar con las partes en su gestión y ayudarlas a que alcancen por si mismas sus propios acuerdos. Pero, respondiendo a tu pregunta, siento un poco de pena de que terminen en los tribunales cuestiones que deberían tener una tramitación diferente, y que la mediación sería un magnífico recurso para abordar conflictos de este tipo.

R.S.: ¿Cómo se gestionarían estos casos desde la mediación?

J.I.G.L.: Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la mediación es voluntaria. Las partes deben decidir previamente y de forma voluntaria, insisto, acudir a mediación para gestionar su conflicto.

El principal problema que tiene la mediación es que es un recurso no demasiado bien conocido, incluso, me temo, por algunos jueces. En mi opinión, el caso del niño discapacitado podría haber sido abordado por un servicio de mediación sin salir del ámbito escolar, y el del padre y la hija es un conflicto familiar que debería tratar de gestionarse por profesionales de ese ámbito: el familiar.

Cada abordaje tendría sus peculiaridades iniciales desde la mediación. 

La mediación escolar se realiza en los centros educativos. Las partes tienen la oportunidad de conocer cómo afecta su comportamiento a los demás, que otras posibilidades hay para gestionar los conflictos, trabajar para encontrar las verdaderas raíces o causas de los problemas,… Para este caso concreto tendríamos que valorar, además, las posibles interferencias que pudiera plantearnos la discapacidad del menor, y habría que delimitar previamente cuales son las partes en conflicto: ¿estamos ante un conflicto entre un alumno y su profesora?, ¿unos padres y una profesora?, ¿unos padres y el centro educativo? Así, a bote pronto, creo que estas serían las primeras cuestiones a abordar, pero cada caso tiene sus peculiaridades. Los mediadores tenemos que tratar de ser creativos.

En cuanto al caso de violencia en el ámbito familiar, se podría haber recurrido a la mediación en dos momentos: antes de tener lugar la escena que se narra o una vez que el caso está en el juzgado. Las relaciones familiares tienen componentes afectivos y emocionales peculiares que deben ser gestionados con la ayuda de profesionales con formación específica cuando surgen los conflictos. La mediación puede ayudar a prevenir y evitar la escalada de conflictos más o menos latentes, y el ámbito familiar es probablemente el más típicamente asociado a la mediación. No olvidemos que nuestras primeras regulaciones sobre mediación lo son para el ámbito familiar. Una vez que estos casos entran en el ámbito judicial, los jueces pueden sugerir a las partes que se intente una mediación. Si las partes acceden, trabajarían conjuntamente en la búsqueda de acciones para la reparación de los daños objeto de la demanda y trasladarían al juez sus acuerdos.

R.S.: ¿Crees que la mediación está infrautilizada por nuestro sistema legal?

J.I.G.L.: Creo que hay una mezcla de desconocimiento y desconfianza. Aparecen opiniones, posiciones e intereses que tienen a veces la apariencia de contrapuestos, y esto complica un poco la implantación. Yo no creo que la mediación sea una panacea, la solución a todos los problemas a los que el sistema judicial no da respuestas satisfactorias, entre otras cosas porque mi posición es que la mediación es también parte de nuestro sistema judicial. Hay muchos profesionales muy bien formados que pueden ayudar a las personas que así lo decidan a tratar de gestionar sus conflictos por sí mismos.

R.S.: ¿Cuáles crees que son las ventajas de la mediación?

J.I.G.L.: Huyo de lo que considero argumentos de mal vendedor: el ahorro de tiempo y de dinero. Para mí las principales ventajas son la posibilidad de preservar las relaciones futuras de las partes y que ofrece a las personas la posibilidad de tomar sus decisiones de una forma más autónoma. Creo que deberíamos plantearnos seriamente cuales son las consecuencias de acudir a los tribunales para resolver cuestiones que podríamos abordar por nosotros mismos recurriendo a profesionales especializados en ayudarnos a hacerlo, y ahí es donde más tiene que decir la mediación.

R.S.: ¿En qué ámbitos puede utilizarse la mediación?

J.I.G.L.: Me gusta decir que cualquiera que esté sujeto a la libre disposición de las partes; pero también es un recurso útil en el ámbito penal, dentro de lo que llamamos justicia restaurativa.

R.S.: ¿Qué hay que hacer si una persona está en un conflicto (familiar, laboral, etc.) y cree que la mediación le puede ayudar?

J.I.G.L.: Ponerse en contacto con algún profesional para conseguir información. No me sentiría bien haciendo publicidad, así que propondría una fórmula sencilla: una búsqueda en internet. Escribir en el buscador “mediación” o “mediadores” y elegir. Lo normal es que se ofrezca una sesión informativa gratuita.

Renata Sarmento | Psicóloga en el Centro Psicológico Loreto Charques

Damos las gracias de forma especial a D. Juan Ignacio Gutiérrez Lisardo, psicólogo colegiado M-23304, experto en mediación familiar por atendernos.

Vuelta al cole para todos.

Tener que ir por primera vez al colegio o volver a él, puede ser una experiencia llena de entusiasmo, ilusión, ansiedad, alegría y estrés, tanto para los niños como para los padres.

Esta situación puede provocar miedo y ansiedad, sobre todo si se van a vivir situaciones  con cambios y con  incertidumbre, como conocer el nuevo colegio, profesores, nuevos compañeros, adquirir nuevas rutinas, etc. Además de tener que soportar la separación de sus padres o seres queridos.

Esta ansiedad o nerviosismo se puede ir transmitiendo los días previos al inicio del curso con llanto, dolores de estómago, nauseas, cambios repentinos de  conducta o problemas con  el apetito y con el sueño.

Si observas que tu hijo empieza a tener comportamientos  de este tipo  o aún sin tenerlos  quieres que tu hijo se adapte con mayor facilidad, es importante que tengas en cuenta una serie de aspectos:

Lo primero que podemos hacer es contar con los niños e incluirlos  en los preparativos previos. Hacerlos sentirse partícipes a la hora de ir a visitar el colegio, comprar el material escolar, elegir la ropa, las mochilas, etc. Hará que los niños se perciban como  los protagonistas y asocien el colegio con  pensamientos positivos. Además, si durante esos días les contamos nuestras experiencias vividas en la escuela, como que era lo que más nos gustaba hacer en el colegio, los amigos que hicimos o alguna anécdota divertida; el niño/a lo vivirá como una situación totalmente normalizada por la que todo el mundo ha pasado, incluso sus padres.

Tenemos que empatizar con ellos, con sus emociones, escuchar sus inquietudes y aceptar sus quejas, sin negar pero proponiendo una visión realista y positiva de la situación. Por ejemplo: es cierto que da mucha pereza tener que madrugar pero ya verás como luego te acostumbras y no te cuesta tanto como crees.

Introducir  una rutina en los  horarios  e ir generando hábitos. Durante el periodo vacacional estival, las horas de sueño y  las comidas se ven alteradas, por lo que es conveniente que en las dos semanas previas al inicio del colegio que los niños se vayan adaptando poco a poco a su nuevo horario. Es recomendable que cada día se vayan a la cama un poco antes y de ese modo se empiecen a levantar más temprano hasta adaptarse  a la hora en la que se van a tener que levantar durante el horario de clases. De esta forma, les iremos marcando unas rutinas y el primer día de colegio no será tan difícil  tener que combatir  también con el sueño. 

Es conveniente ir favoreciendo la relación de nuestros hijos con sus  iguales, invitando a algún amigo a casa o acudiendo a alguna actividad conjunta en la calle. De este modo, reencontrarse con más niños de su edad no le supondrá una situación estresante y le facilitaremos las cosas a la hora de sociabilizar con ellos.

Es normal que los padres nos encontremos nerviosos por la nueva etapa de nuestros hijos, pero nuestro nerviosismo no debe transmitirse, por lo que es importante mantenerse tranquilo y  transmitir serenidad. Si el niño percibe que sus padres están inseguros, vamos a potenciar  que él lo esté más. Por el contrario, si sus padres le transmiten  seguridad, haremos que el niño se pueda adaptar antes y no viva la vuelta al cole de manera amenazante. 

Si nos damos cuenta de que  llora, grita, nos abraza cuando lo dejamos en  el colegio, debemos mantenernos con fortaleza y actuar  con tranquilidad y serenidad. Como padres, es normal que no nos guste ver llorar a nuestros hijos y ver que lo están pasando mal, pero hemos de ser conscientes  que estamos haciendo lo adecuado y que ese sentimiento de abandono va a desaparecer.

La situación se irá normalizando si somos capaces de mantener la calma. Si por el contrario, nuestro hijo nos ve nerviosos, ve que lo vamos a buscar antes de la hora o nos lo volvemos a llevar a casa, ese sentimiento se lo transmitiremos  y será mucho más complicado hacerle entender ha de ir al colegio y su actitud  oposicionista se volverá más evidente, por lo que cada mañana viviremos situaciones tensas y nos sentiremos unos padres poco competentes al hacerle pasar por eso a nuestros hijos y no poder resolverlo. 

Antes de que vaya al colegio y después de que  salga, es positivo reforzar sus logros con palabras positivas: “Me siento  muy orgullosa/o de ti”, “Estoy muy contenta/o de ver lo bien que estás haciendo las cosas”, “Eres muy valiente afrontando las situaciones”, “Estamos muy orgullosos de ver que bien te estás portando en el cole”, etc.  Además es recomendable e importante ser puntuales a la hora de ir a recogerlos, ya que si no nos ve en ese momento, puede provocarle incertidumbre, nerviosismo y un cierto temor a sentirse abandonado. 

Al salir de clase, es muy positivo  dedicarle un tiempo para que tenga posibilidad de explicar y contarnos  todo lo que ha hecho durante el día y  cómo  se ha sentido. Tomar la merienda juntos, hacer los deberes o jugar juntos para compartir las nuevas experiencias. De esta manera, entre padres e hijos se generará  un mayor vínculo de confianza y comunicación.

Feliz vuelta al cole para los más pequeños y para los padres, que vuelven a volver.

Mariano de Vena Salvador | Psicólogo en el Centro Psicológico Loreto Charques