¡Si dudas del Tdah, hazte voluntario!

Año viene y año va volvemos a la polémica sobre la existencia real del Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad (TDAH). Entre los que dicen que tan sólo es un niño movido, con mucha energía, pasando por aquellos que aseguran que es un problema de educación (es decir que la culpa es de los padres y madres) a aquellos que dicen que es algo inventado por la industria farmacéutica. Todos emiten estos comentarios sin malas intenciones (¿o no?) pero no se dan cuenta (¿o sí?) del daño que hacen a las personas que padecen TDAH y a sus familias.

Esta situación me recuerda las primeras explicaciones que se dieron a los orígenes del autismo: la culpa era de las madres nevera. Esta teoría justificaba el trastorno por la falta de una vinculación adecuada entre madre-hijo. ¿Nos podemos hacer una idea de lo duro que puede llegar a ser para una madre tener un hijo con unas características particulares y ser culpabilizada por ello sin razón? Afortunadamente, Leo Kanner, que en un primer momento defendió la teoría de las madres nevera, terminó por desecharla y empezó a restar de responsabilidad a las madres porque se dio cuenta de que los hermanos de los niños con autismo educados por las mismas madres no presentaban dicho trastorno. Felizmente, a día de hoy esta teoría está completamente superada y hoy sabemos que el autismo es un trastorno del neurodesarrollo que afecta a la comunicación y a la socialización.

Volviendo al tema que hoy nos ocupa, el TDAH, estoy deseando que llegue el momento en que no tengamos que estar justificando constantemente su existencia y que superemos de una vez la idea de que el TDAH es un trastorno inventado.  La verdad es que lo ponga en duda una persona que no haya tenido la oportunidad de estudiar (como la vecina del quinto), puedo llegar a comprenderlo, pero que emitan juicios como “es un invento de la psiquiatría norteamericana para vender medicación” o “el TDAH es una moda” doctores de reconocido prestigio, dice muy poco acerca de su “supuesto” prestigio.

Podemos discutir sobre la adecuación de los criterios diagnósticos, podemos y debemos mejorar y aclarar la evaluación para no dar falsos positivos y no caer en el sobrediagnóstico, podemos y debemos investigar para conocer qué tipo de intervención es la más adecuada (medicación sí/no/cuándo/qué medida y/o terapia cognitiva-conductual, etc.). Sin embargo, negar la existencia del trastorno lo único que nos lleva es a la inacción y a no dar respuesta a una realidad existente.

De acuerdo con Orjales (2017) el TDAH es un trastorno complejo cuyas manifestaciones clínicas, en intensidad y desadaptación, son el reflejo de una posible alteración orgánica modulada por la influencia del ambiente (es decir, la educación, la intervención y el entrenamiento recibidos por el sujeto hasta el momento) que, en cierta medida, contribuye a frenar o a potenciar los síntomas. Por lo tanto, no se trata de un invento de la industria farmacéutica, o una moda, o tan sólo falta de una educación ajustada. El TDAH existe y es una de las patologías más frecuentes en la infancia y, de su diagnóstico y de la intervención temprana, depende que no derive en trastornos severos de conducta, abandono escolar, trastornos del estado de ánimo, muertes prematuras y/o adicciones y problemas con la justicia. El TDAH va mucho más allá y tiene muchas más implicaciones para las personas que lo sufren y sus familias.

El diagnóstico del TDAH se debe hacer en base a los criterios de la Asociación Americana de Psiquiatría  (APA)  recogidos en el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) en su versión número 5. El DSM-5 es el producto de más de 10 años de estudios científicos de cientos de expertos internacionales en todos los aspectos de la salud mental. El trabajo define y clasifica los trastornos mentales con el fin de mejorar los diagnósticos, el tratamiento y la investigación. Para ser diagnosticado con TDAH, el DSM-5 exige:  

·         Determinar la intensidad de los síntomas

·         Determinar la cronicidad de los síntomas

·         Descartar la existencia de factores ambientales

·         Determinar el nivel de desadaptación

·         Establecer el diagnóstico diferencial (para determinar si hay trastornos comórbidos u otro trastorno que explique mejor los síntomas)

Si hay una entidad en la que coinciden expertos internacionales en unos criterios y síntomas, que han revisado estudios científicos ¿es realmente plausible que sigamos negando su existencia? Insisto en que podemos y debemos seguir investigando para mejorar nuestro conocimiento en cuanto a detección, diagnóstico e intervención. Pero lo que no parece lógico es seguir insistiendo en negar las evidencias.

Yo no me cansaré de desmentir todos los mitos y “bulos” que corren por la red y que salen de personas que desconocen por completo la realidad de los afectados por el TDAH y sus familias. Por eso, desde aquí lanzo una propuesta a las asociaciones y a las personas que dudan acerca de la existencia del TDAH. ¿Por qué no organizamos un voluntariado para todos aquellos que dudan de la existencia del TDAH? Propongo la campaña: ¡Si dudas del TDAH, hazte voluntario! Como creo es una cuestión de desconocimiento, el mejor remedio para ello es la información y el acercamiento al día a día de las personas con TDAH y sus familias. Informando y sensibilizando seremos capaces de desterrar del todo las teorías basadas en la desinformación.

Renata Sarmento | Psicóloga Col. Nº M-25389

Para saber más:

Para Todos La 2 – El TDAH https://www.youtube.com/watch?v=Rnmx9hYERrc

Madrid Conesa, F. (2016) TDAH: ¿Existe? Cuaderno de Pedagogía, 463, 82-87. http://feaadah.org/admin/archivo/docdow.php?id=756

Referencias

Orjales, I. (2017) Comentarios respecto al TDAH. Recuperado el 25 de Mayo de 2017 desde http://feaadah.org/es/difusion/650 .

El regalo perfecto.

Se acercan las fechas, ¿verdad? Las caras de los niños resplandecen ante los escaparates de las tiendas de juguetes y tratan de memorizar listas y más listas de cosas que pedir en sus cartas a Santa Claus, a los Reyes…o a ambos. Ahí los tenéis, con las naricillas bien apretadas contra el cristal- y nosotros preguntándonos… ¿acertarán los Reyes Magos? ¿Cómo aconsejarles? ¿Existe el regalo perfecto?

Empezaré por responderos a esta última pregunta: el regalo perfecto existe. Y trataremos de ayudaros a encontrarlo.

Las escuelas de psicología –y, podéis creerme, hay muchas- suelen hacer recomendaciones muy sencillas:

No os dejéis llevar por las modas. Cada año aparece el juguete definitivo, ese que jamás será superado y que suele acabar debajo de la cama cubierto de polvo, destrozado, usado para otras cosas… Además las modas suelen encarecer los precios –los Reyes también deben ahorrar- hasta límites más que exagerados.

Cada niño necesita un tipo de juguete. No hay un patrón único. A veces les gustan los coleccionables, o los muñecos a los que vestir de mil maneras, o los juegos educativos, o los libros o… La lista es interminable. Es prudente escuchar a los niños durante meses pues darán pistas de lo que realmente quieren antes de verse bombardeados por la publicidad y que quieran todo por la incapacidad de elegir.

Cada juego/juguete está adaptado por edades. Igual que rara vez miramos las etiquetas de los que comemos –salvo cuando nos ponemos a dieta… (Ya hablaremos de ello tras las Navidades)- pocas veces hacemos caso de esa línea, a veces de letra pequeñita, en la que se puede leer “no recomendado para menores de…” o frases similares. Cuando los fabricantes de juegos convencionales o de videojuegos diseñan un producto lo hacen para ciertas franjas de edad. Y no es algo caprichoso. Por ejemplo, si tiene piezas pequeñitas un bebé se puede atragantar con ellas. Si es un juego de preguntas y respuestas… debe tener la madurez intelectual para poder responder. O si se trata de un videojuego, en fin, tener a un niño o niña de 10 años matando zombis espeluznantes…

Mascotas: Tema peliagudo. A los niños les encantan las mascotas (aunque últimamente es sorprendente la cantidad de ellos que temen a los perros, tema que trataremos más adelante, si os parece interesante) pero tenemos que estar seguros de que se responsabilizarán de ellos, que no se cansarán de sacarles tres veces al día a hacer sus cosas, de limpiarles la jaula, ya sabéis… Además los animales crecen y dejan de ser tiernos y dulces cachorrillos. No son pocos los animales abandonados meses después de que los Reyes los dejen en nuestros hogares. Pensadlo muy bien antes. Y, si es posible, los Reyes saben dónde se adoptan animales que no tienen hogar.

Juegos para estimular la fantasía y la creatividad: En este apartado no hay duda. A los niños les encanta imaginar cosas, personajes, situaciones, teatralizan muchas veces el juego en grupo. Y todo aquello que estimule la creatividad (y esto incluye desde libros, pasando por aquellos que les lleven a disfrazarse, aquellos que impliquen realizar manualidades…), con los que dejar volar su imaginación, serán un fabuloso estímulo para sus mentes.

Juguetes que se pueda compartir: Esta opción es muy interesante. Hoy en día los niños y las niñas empiezan a presentar una preocupante carencia de habilidades sociales. Los juguetes y los juegos son una oportunidad de socializar. Jugar en grupo. Compartirlos con otros. El juego es la mejor herramienta de aprendizaje de los niños. ¿Qué mejor manera de aprender asertividad, solidaridad, trabajo compartido, autoestima… que interactuando con otros niños…?

Aún así seguirá pasando lo de todos los años.

Muchos prefieren jugar con la caja envoltorio que con el juguete en sí. Y nos buscarán para que les enseñemos a usarlos. Nos “obligarán” a acabar por los suelos montando piezas, rodando coches, colocando las ruedas auxiliares a la bici, lijando la tabla del monopatín… Porque lo que sucede es que el mejor regalo… sois vosotros.

Pocas cosas son tan necesarias, valiosas, estimulantes, transmiten seguridad, habilidades para el futuro adulto que lo que aprenden a nuestro lado, de nosotros y con nosotros. Un juego no puede sustituir a un padre o a una madre. Y si lo aprenden lo hacen jugando…

Y ya sabéis: sed felices…

César Benegas Bautista | Psicólogo Col. Nº M-22317

Nuevas tecnologías: ¿Cómo hacer un uso racional?

No descubrimos nada cuando afirmamos que las nuevas tecnologías en general están cambiando de forma importante la manera que tenemos de relacionarnos con amigos y familiares. Estos cambios pueden ser positivos o negativos, según la perspectiva que adoptemos.

Entre las ventajas, podemos asegurar que las nuevas tecnologías  proporcionan medios eficientes para la comunicación humana, eliminando fronteras y distancias geográficas. Además lo hacen a unos costes muy reducidos y accesibles a mucha gente. Por otro lado, este acceso “desmesurado” a una información disponible que no está contrastada (es decir puede no ser veraz, puede estar manipulada deliberadamente, etc) hace que, los más incautos/desfavorecidos, se encuentren completamente desprotegidos. Es de lejos conocido que una población analfabeta, es una población en riesgo de ser manipulada. En los tiempos actuales el analfabetismo digital nos puede llevar por los mismos derroteros.

Prohibir el uso del teléfono móvil u otros dispositivos hasta una determinada edad, posiblemente no sea la solución más eficaz para “educar en las nuevas tecnologías”. En este sentido, la Asociación Americana de Pediatría sugiere lo que sigue en función de la edad de cada niño:      

bebeNiños menores de 2 años: No se aconseja la exposición a ningún tipo de pantalla. El niño está en una fase de exploración del entorno y esta etapa es crucial para su desarrollo cerebral. Sus actividades principales deben ir orientadas a jugar, experimentar con objetos físicos adecuados a su edad o a interactuar con otros. Los padres de niños entre 18 a 24 meses de edad que quieren introducir contenido digital deben elegir programas de alta calidad y verlos en compañía de sus hijos para ayudarlos a discernir lo que están viendo.

Entre los 2 y los 6 años. A esta edad, los niños no deberían ver la TV más de 1 o 2 horas ninos-jugandodiarias. No se recomienda el uso de ordenadores ni de videoconsolas, salvo en aquellas actividades educativas que sean relevantes y puedan ser supervisadas por un adulto. No cometer el error de dejarlos más tiempo para evitar su aburrimiento o que estén distraídos mientras no podemos jugar o estar pendientes de ellos.

nino-futbolEntre los 6 y los 12 años. El tiempo máximo de exposición a las pantallas (en cualquiera de sus formas: tv, ordenador, videoconsola, tablet, etc.) no debería superar las 2 horas diarias en total. Se aconseja a esta edad evitar la conexión on-line a menos de que se disponga de un control parental eficiente. Los móviles deberían utilizarse como promedio a partir de los 12 años de edad. A esta edad o en edades inferiores el uso del móvil debería estar sometido a un estricto control por parte de los padres.

A Partir de los 13 años: Se amplía hasta 3 horas diarias el tiempo de exposición a pcInternet, tv, móvil y consolas. Este tiempo debe seguir siendo supervisado y controlado en contenido y tiempo por los padres. Más allá de los límites establecidos por edad, se recomienda que sólo se permitan los juegos on-line a los niños que muestren una madurez adecuada.

Está claro que las sugerencias de la Asociación Americana de Pediatría son tan solo eso, sugerencias, no debe ser tomado como ¡LA BIBLIA! Si acaso tienes un hijo de 1 año y juegas con la Tablet con él, no hay problema, no te desesperes. Si tienes un hijo de un año y medio y deja que él se entretenga durante mucho tiempo solo con la Tablet, quizás deberías repensar un poco este comportamiento. Os recomiendo esta web para una consulta más ajustada a la edad y madurez de tu hijo: https://www.healthychildren.org/Spanish/media/Paginas/default.aspx#home

En el mismo sentido, os proponemos los siguientes consejos para hacer un uso racional de las nuevas tecnologías. Esperamos que os sea de utilidad.

Renata Sarmento | Psicóloga Col. Nº M-25389

infografia

Referencias

AAP, American Academy of Pediatrics Council on Communications and Media: Media and Young Minds. Recuperado el 14/11/2016 desde: http://pediatrics.aappublications.org/content/138/5/e20162591

Orienta Padres: Conocer y Educar. Los peligros de las nuevas tecnologías. Recuperado el 14/11/16 desde http://www.orientapadres.com/familia-y-conducta/los-peligros-de-las-nuevas-tecnologias/index.php

Reid Chassiakos, Y., Radesky, J., Christakis, D., Moreno, M. & Cross, C. (2016) Children and Adolescents and Digital Media. Council on communications and media. Pediatrics, e20162593; DOI: 10.1542/peds.2016-2593. Recuperado el 14/11/2016 desde http://pediatrics.aappublications.org/content/early/2016/10/19/peds.2016-2593.full

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El Universo en mi cabeza.

El profesor se pasea por el aula mientras tras él se proyecta una imagen del sistema solar. Sonríe. Es uno de los temas que más gusta a sus alumnos. Sobre todo porque con aquellas imágenes tan estupendas atrapa su atención.

-Y ésta, chicos y chicas, es la Tierra.

Y la imagen de aquella esfera azulada se graba en las mentes de los maravillados niños. Asisten fascinados a aquel espectáculo. ¿Todos? No. Hay uno que no disfruta. Mientras las mentes de todos los demás disfrutan la suya naufraga: ¿Por qué parece flotar? ¿Por qué es azulada? ¿Por qué hay agua? ¿Por qué el sol parece arder? ¿Se apagará? ¿Por qué el aire no se escapa y nos asfixiamos? ¿Por qué hay hielo en los extremos? ¿Por qué? Si el profesor en ese momento hace una pregunta a ese alumno es fácil que no sepa responder. Es fácil que le regañe por no estar atento. Y hasta es posible que ironice sobre los niños que tienen la cabeza en Marte… y los niños se reirán.

El niño de nuestro ejemplo sería uno de esos a los que se podría calificar como de altas capacidades intelectuales. Muchas veces cuando pensamos en esos términos nos imaginamos al estereotipo del niño con gafas, enterrado entre libros, capaz de hacer cualquier cosa, dócil, triunfador, siempre capaz y dispuesto al estudio, sin dificultades a la hora de aprender y comprender cualquier cosa que se le explique. Pero nada más lejos de la realidad. Hay muchas creencias sobre este tipo de alumnos. Pero si hay algo que casi nadie piensa es esto: se pueden sentir solos. Si a sus profesores les hacen las preguntas que se hacen en su cabeza… suelen mirarles con cara de “no me estropees la clase, niño”. Sus compañeros están muy lejos de ver lo que ellos ven en su mente: mientras ellos ven un planeta… nuestro niño trata de comprender el sistema solar entero… y lo que hay más allá. Los padres se encuentran con niños con un vocabulario tan rico y florido que se sienten incómodos (“tengo un hijo muy redicho”). Y cuando les preguntan lo que les preocupa… se encuentran con qué no saben que responderles. Una madre comentaba que su hijo de 5 años le preguntó que cómo funcionaba eso de morirse; acudió a consulta porque pensaba que su hijo podía estar pensando en el suicidio. Cuando hablamos con el niño lo que quería era conocer el mecanismo en sí. Nada más. Cuando el niño obtuvo una respuesta adecuada a sus capacidades y a su edad, se sintió satisfecho y comprendido.

No hay un único tipo de niños con altas capacidades. No hay una descripción genérica que les englobe a todos. No podemos decir “todos son así”.

Aunque sí tenemos que tener en cuenta una serie de factores que van a influir en que sean más felices:

No son necesariamente unos triunfadores en lo académico por muy inteligentes que sean. Pocos son “pequeños genios” en todas las asignaturas, si no que destacan en algunas y en el resto pueden ser absolutamente normales, con las mismas necesidades educativas que los demás.

-Pueden ser niños despistados y con problemas de atención (como el trastorno por déficit de atención –TDA-). A veces es así y es necesario evaluarlo en el caso de que sospechemos que pueda tener esas dificultades. Pero en muchas ocasiones lo que necesitan es tener unas técnicas de estudio adecuadas para ellos (que no siempre son las mismas que para los demás niños), por lo que el Coaching educativo está muy indicado para ellos.

No son necesariamente niños que tengan dificultades para relacionarse con niños de su edad. En ocasiones necesitan desarrollar sus habilidades sociales, pero como les pasa a tantos niños. A veces pueden buscar entablar conversaciones con adultos pues esperan que tengan respuestas para sus preguntas o con los que puedan compartir intereses. Pero luego rápidamente querrán salir corriendo a jugar con los demás niños. Pues, al fin y al cabo, son eso: niños.

No son niños que se aburran en la escuela… si la pedagogía es creativa, experimental y no se basa en la mera memorización de temas y más temas. Una pedagogía que enseñe a explorar el conocimiento y el entorno, que no se ciña a lo curricular. En otras entradas de este blog hemos hecho referencia a metodologías pedagógicas como las de Emmi Pickler, Waldorf, Montessori. Serían muy adecuadas para estos niños, más enfocadas a las características e intereses individuales de cada niño, no tratando a todos como si tuvieran las mismas capacidades. Cada niño es diferente y especial, tengan o no altas capacidades.

Necesitan interactuar con niños con intereses similares, pues al igual que pueden socializar con niños de su misma edad, necesitan relacionarse con otros niños que compartan con ellos su interés por temas que no están al alcance de la mayoría.

Estas son apenas unas pinceladas sobre estos niños. En realidad podríamos estar escribiendo página tras página sobre ellos. Pero sería poco útil. No hay dos iguales. Y sus necesidades son específicas.

Aunque a los padres que tengáis niños con estas capacidades os recomendamos que os apoyéis en asociaciones o en terapeutas especializados en el tema. Hay escuelas de familias y talleres de padres que os pueden enseñar a mejorar la educación de vuestros hijos. Y es tanto lo que podéis hacer por ellos…

Recordad, mientras unos piensan en la Tierra… ellos tienen el universo en su cabeza. O lo intentan. Y a veces hay que ayudarles a regresar a las tareas cotidianas, igual de importantes.

Os dejo unos vídeos que ilustran el carácter de personas con altas capacidades intelectuales:

-El indomable Will Hunting, una película sobre un chico con altas capacidades y lo que sucede cuando no se ha tenido la adecuada estimulación.

https://www.youtube.com/watch?v=0SDVKlJfasQ

-Cyrano de Bergerac, cuando una persona inteligente necesita esconderse tras su capacidad oratoria…, toda una máscara de palabras.

https://www.youtube.com/watch?v=xhmQBSn5S64

-V de Vendetta… hablando de máscaras…O cómo manejar las palabras para definirte sin que casi nadie te entienda. Fijaros en el uso reiterado de las “V”… (nuestros chicos y chicas con altas capacidades y habilidad para el manejo del lenguaje lo harían)

https://www.youtube.com/watch?v=zA5S25vWjz0

Sed felices.

César Benegas Bautista | Psicólogo Col. Nº M-22317

TAGS: Altas capacidades intelectuales, TDA, Habilidades Sociales, Escuelas de Padres, Metodologías y Pedagogías respetuosas, Evaluación Psicológica, Coaching.

Mi hij@ es “la niña del exorcista”.

¿Qué hacer cuando mi hij@ parece la niña del exorcista?

Esta semana trataremos algo muuuuuy común en el desarrollo infantil: las rabietas. Este comportamiento que los padres queremos borrar de la historia vital de nuestros hijos (y de las nuestras) pero sin las cuales los niños no serían capaces de desarrollarse plenamente.

Querer ABOLIR las rabietas del desarrollo infantil es como intentar tapar el sol con un colador (sí, ya lo sé, se me dan fatal las comparaciones). Tenemos que entender que las rabietas son parte necesaria del desarrollo. Es la forma que los niños tienen de mostrar su frustración y rabia, su disgusto con la situación. Es verdad que algunos son más convincentes/exagerados que otros.

Por lo tanto, lo primero ante una rabieta es PACIENCIA. Intentar centrar nuestra atención en que el niño lo hace porque quiere conseguir algo que nosotros no se lo podemos dar en este momento. No es que el niño sea maleducado es que no sabe hacerlo de otra manera. Así que, como somos nosotros los ADULTOS, los que tenemos que dar el modelo adecuado, tenemos que estar SERENOS. Ya lo sé, no es fácil, pero es paradójico que yo quiera que mi hijo deje de gritar cuando se lo estoy diciendo a voces y se están enterando todos los vecinos. Acordaros, ¡NOSOTROS somos los ADULTOS!

Las rabietas no son necesariamente un signo de mala educación. Como hemos comentado, previamente, las rabietas son fruto de la frustración y de la rabia que sienten pero no de la falta de educación, más bien de la falta de estrategias para manejar estas emociones. Entender la rabieta como falta de educación nos hace además sentir mal como padres/madres. “No he sido capaz de educar bien a mi hij@”. No, esta idea no nos beneficia. Las rabietas son parte del desarrollo y lo que hace falta es que el niño aprenda a expresar de una manera adecuada esta frustración/rabia/ira. A algunos les cuesta más que a otros y eso también hay que tenerlo en cuenta.

Armados de paciencia y con la idea de que puedes ayudar a tu hij@ a manejar mejor estos sentimientos, podemos intentar ponerle etiqueta a lo que siente (esto nos vale para todas las emociones: miedo, tristeza, enfado, alegría…): “estás muy enfadado, mamá/papá te puede ayudar a que te tranquilice, si quieres”; “cuando nos tranquilicemos podemos hablar y pensar mejor”.

Otro de los aspectos importantes es NO NEGAR LA EMOCIÓN. Hay muchos papás/mamás que se empeñan en decir: ¡NO TE ENFADES! Aquí no se trata de que no se puede enfadar, ¡CLARO que se puede enfadar! ¿Te enfadas si tu jefe no te da el libre que has pedido? Claro que te enfadas y tienes derecho a ello. Los niños tienen derecho a enfadarse lo que no podemos permitir es que: se hagan daño a sí mismos, hagan daño a los demás o rompan cosas.

Cuando el niño está en medio de la rabieta llorando y/o gritando tampoco es momento de ponerse a razonar, deja que pase el chaparrón para preguntarle e intentar que él se dé cuenta de lo que ha pasado, de lo que ha sentido. Si el niño es más mayor (a partir de los 3 años), podemos dar espacio a la reflexión: he visto que estabas muy enfadado, ¿por qué te has enfadado tanto? ¿Sabes qué hago yo cuando estoy enfadado? ¿Qué puedes hacer para dejar de estar enfadado? Para estos momentos de reflexión, los cuentos, los dibujos animados, nos pueden ayudar mucho.

Os dejamos aquí materiales interesantes que os pueden ayudar:

Cuando estoy enfadado – Vídeo 1

Hacer que el niño piense sobre qué cosas le enfada; que enfadarse no está mal lo que no se puede es hacer daño a los demás o a las cosas. Por otro lado, reconocer que cuando nos enfadamos nos hacemos cosas que no debemos y luego nos sentimos mal (esto nos pasa a niños y adultos). Así que se trata de buscar qué cosas podemos hacer cuando estamos enfadados. El protagonista percibe que hablar con una persona de confianza le ayuda a tranquilizarse.

Donald Autocontrol – Vídeo 2

Aquí lo importante es contar hasta diez para tranquilizarse. Hacer con que se fije en la cara del pato Donald cuando se enfada, está roja, y cuando empieza a contar se va tranquilizando. Es importante que los niños perciban que cuando se enfadan “sienten cosas” (el corazón va más rápido, sienten como un “volcán por dentro”), es importante darle nombre a estas “cosas” que sienten. Identificar eso es el primer paso para poder gestionar de forma adecuada la emoción.

Jugar a descubrir las emociones – Vídeo 3

Esta es una actividad divertida de ver trocitos de pelis e identificar qué le pasa al protagonista. ¿Qué hace? ¿Qué siente? ¿Por qué? ¿Está bien lo que hace? Si no está bien ¿cómo lo podría hacer mejor?

Renata SarmentoPsicóloga Nº de Col. M-25389

Centro Psicológico Loreto Charques

Padres Coach. “Conectar”

 

Cuando tu hijo se altera, el uso de la lógica no suele surtir efecto hasta que respondemos a sus necesidades emocionales. Reconocer los sentimientos sin juzgarlos, recurriendo al contacto físico, las expresiones faciales empáticas y un tono de voz afectuoso, es una buena manera de “conectar” con tu hijo. Si comienzas con este acto de sintonía, permites que tu hijo “se sienta sentido”; luego ya podrás intentar resolver los problemas o abordar la situación.

Este procedimiento de aproximación que los padres y los profesores muchas veces obvian es un aspecto muy importante a la hora de conseguir resultados efectivos en el cambio de actitud y comportamiento en un niño. Se llama “conectar”, y conlleva tener en cuenta los dos cerebros que tenemos, el derecho y el izquierdo. Comenzar la conversación con tu hijo razonando, hablándole tratando de “convencerle” conlleva el funcionamiento de la lógica y hacerlo desde nuestro cerebro izquierdo. Según lo que hemos descrito, si queremos conectar con nuestro hijo, debemos hacerlo aproximándonos a él, entendiéndole, y conlleva “pensar” desde el cerebro derecho, que es más intuitivo y emocional.1

En cuanto veas que el cerebro de tu hijo se ha tranquilizado lo suficiente para permitirle adoptar el enfoque lógico del cerebro izquierdo, puedes redirigir hablando de las soluciones con él, y haciendo sugerencias sobre cómo puede actuar ahora que se ha serenado y tiene más control de si mismo. Es momento pues de empezar a actuar desde nuestro cerebro izquierdo, dirigiendo nuestra actuación desde el pensamiento lógico, a partir del razonamiento.

tabla1

Cuando el método conecta y redirige no funciona suele ser porque los padres se dejan llevar por el tono de voz o las exigencias irracionales de su hijo y, por lo tanto, son menos capaces de conectar con auténtica sintonía. Dan la impresión de estar conectando de palabra, pero la respuesta general no transmite calidez y afecto.

La comunicación no verbal desempeña un papel importante en la estrategia “conecta y redirige”. Muchos de nosotros usamos esta clase de comunicación automáticamente sin pararnos a pensar en ello. Pero claro está que cuando la comunicación no verbal no coincide con la comunicación verbal puede producirse una situación confusa para el niño.

tabla2

Los niños son increíblemente receptivos a todo, en especial a nuestras reacciones ante ellos. Al hacer este ejercicio, adquieres mayor conciencia de las distintas maneras no verbales en que te comunicas con tu hijo, y de cómo cada una de esas maneras puede influir en el grado de conexión o conducta reactiva de tu hijo hacia ti en un momento dado.

Sergio Algar | Psicólogo Col. Nº M-22702

Centro Psicológico Loreto Charques

Está demostrado científicamente que nuestro cerebro contiene realmente dos cerebros. Uno que maneja información lógica y otro que maneja información intuitiva y sentida. El primero es el izquierdo, el segundo es el derecho. La anatomía del cerebro es distinta en estas dos regiones, y conlleva que podamos pensar de estas dos formas claramente diferenciadas.

FUENTE: “El cerebro del Niño”. Daniel J. Siegel, Tina Payne Bryson

Control, control.

¿Cómo ayudar a mi hij@ con TDAH en su autocontrol?

Como llevamos unos meses haciendo, estamos intentando dar pautas muy concretas sobre problemas muy específicos que presentan los niños con TDAH. En el post actual el tema a tratar es el autocontrol, la capacidad de autorregular nuestra conducta.

¿Qué es el autocontrol?

El autocontrol es la capacidad de modular y controlar las propias conductas de forma ajustada al contexto. Una persona se comporta de manera controlada cuando es capaz de responder decidiendo, eligiendo su respuesta, más que reaccionando de un modo impulsivo ante una situación. Frente a este comportamiento, la conducta impulsiva revela una carencia de una respuesta planificada, valorando la situación, y de decisión, orientada hacia las alternativas socialmente aceptadas.

Los estudios apuntan que el TDAH implica, entre otras cosas, un déficit en la habilidad del individuo para inhibir las respuestas a situaciones o acontecimientos. Así parecen claras las dificultades de las personas con TDAH con el autocontrol.

¿Por qué es importante el autocontrol?

El desarrollo del autocontrol forma parte de las destrezas personales, por lo tanto va ligado a otras como el autoestima y el auto-concepto, y en su conjunto contribuyen al desarrollo sano del individuo. Es una destreza esencial para la consecución de metas y objetivos. Además de favorecer el proceso de solución de conflictos y la toma de decisiones.

¿Qué hacen los niños con TDAH que revelan la falta de autocontrol?

  • Actuar (decir o hacer algo) antes de pensar en las consecuencias. Por lo tanto, suelen ser desagradables y no se entiende lo que hace por parte de los demás.
  • Incapacidad para inhibir los impulsos tanto a nivel conductual como a nivel cognitivo.
  • La impulsividad comportamental está muy relacionada con el grado de tolerancia a la frustración.
  • Es típico el desorden en los deberes y cuadernos, la realización de múltiples errores por precipitación, la irregularidad en el resultado de los exámenes y controles.
  • Al niño con TDAH le cuesta reflexionar y carece de madurez suficiente para analizar eficazmente una situación real y por tanto su conducta resulta normalmente inmadura e inadecuada.
  • La dificultad para esperar es otro problema, lo que resulta en una impaciencia que se puede manifestar desde muy temprano a la hora de hacer la cola para colgar el abrigo en clase o en el comedor del colegio.
  • Las interrupciones a todos los niveles, desde la conversación social hasta la interacción con jefes, es uno de los derivados de la impulsividad, y puede llevar al individuo a problemas sociales, laborales o familiares.
  • Les cuesta también esperar a las recompensas a largo plazo. Esto hace que sea complicado reforzar sus comportamientos, tanto a nivel de conducta como a nivel de tareas escolares, a no ser que se organice tanto el aprendizaje como la educación a base de pequeñas tareas con refuerzos primero inmediatos y progresivamente más distanciados en el tiempo.
  • En niños pequeños, un ejemplo puede ser el que son capaces de cruzar una calle sin mirar porque un amiguito que está en la otra acera les esté llamando. 
  • En la adolescencia, el consumo de drogas, la conducción imprudente, y las conductas promiscuas y sin suficientes medidas de protección son los típicos riesgos a los que se enfrentan.
  • En la edad adulta, además de las anteriores, se puede sufrir los efectos de decisiones precipitadas, tanto en el trabajo como en la vida personal, o de arrebatos coléricos como reacción a circunstancias irritantes.
  • Las personas que no pueden contener e inhibir sus respuestas al contexto que les rodean, serán menos eficaces para comunicar, para controlarse a sí mismas mediante y para encontrar soluciones a los problemas que se presentan.

Con este cuadro proponemos soluciones concretas a algunos de los problemas planteados anteriormente:

Autocontrol

Renata Sarmento | Psicóloga Col. Nº M-25389

Centro Psicológico Loreto Charques

Referencias:

Arnáiz, B., Barbosa, M. y Sarmento-Henrique, R. (2014) I Escuela de Padres AAMNDAH ¿Cómo podemos ayudar e implicar a nuestro hijo en la escuela desde casa? Material no publicado.Garrido Landivar (2007) Programación de actividades para Ed. Especial. CEPE Orjales, I (1999) TDAH Manual para padres y educadores. CEPE Puig y Baldés (2003) Estrategias para entender y ayudar a niños con TDAH. CEAC. Valett (1980) Tratamiento de los problemas de aprendizaje. Ed. Cincel. Fernández Briz, P. TDAH: Actividad para trabajar el autocontrol. Recuperado el 13/06/2016 desde http://www.fundacioncadah.org/web/articulo/tdah-actividad-para-entrenar-el-autocontrol.html