¿Qué sabes sobre la depresión y su tratamiento?

Nos gustaría conocer ¿Qué sabes sobre la depresión y su tratamiento? Accede al siguiente enlace y descúbrelo:

https://www.onlinequizcreator.com/es/que-sabes-sobre-la-depresion-y-su-tratamiento/quiz-330463

Sabemos que hay muchas ideas equivocadas sobre qué es la depresión y cómo tratarla. Por ello, hemos realizado este sencillo test basado en dos artículos publicados recientemente en la Revista Papeles del Psicólogo:

Sanz, J. y García-Vera, M.P (2017) Ideas equivocadas sobre la depresión y su tratamiento (I). Papeles del Psicólogo, 38 (2), pp. 169-176. Doi: https://doi.org/10.23923/pap.psicol2017.2833

Sanz, J. y García-Vera, M.P (2017) Ideas equivocadas sobre la depresión y su tratamiento (II). Papeles del Psicólogo, 38 (2), pp. 177-184. Doi: https://doi.org/10.23923/pap.psicol2017.2833

Atrévete a contestar a las preguntas y averiguar si tus ideas son equivocadas o no.

En cualquier caso, estamos a tu disposición para cualquier consulta: www.centropsicologicoloretocharques.com 

Renata Sarmento | Psicóloga en el Centro Psicológico Loreto Charques

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Onironautas (Un viaje a través de la realidad).

Cuando llegan estas fechas en las que tradición y modernidad se funden en lo que llamamos Halloween… me tienta tratar algún tema que nos lleve a ese mundo de lo anormal… paranormal. Pocos temas son tan fascinantes como el mundo de los sueños. La literatura científica sobre ellos es muy extensa. Su fisiología explicada desde la neurología. Tenemos aparatos capaces de medir su frecuencia y su calidad. Son algo cotidiano, basta con echarse a dormir y en un rato dormimos y soñamos. Aunque muchas veces no logremos recordarlos. Cada noche soñamos varias veces. Los sueños son capaces de alegrarnos o entristecernos, han estado detrás de creaciones musicales, literarias, científicas. Son inspiradores. Y escapan a nuestro control. Se desvanecen al poco de despertar salvo que sean lo suficientemente intensos.

Pero hay un grupo de personas de las que se dice que son capaces de vivir plenamente esos sueños.

Los onironautas, descritos como aquellos que sienten que son capaces de viajar a través de los sueños, que pueden manejarlos a voluntad, que pueden viajar a otras supuestas realidades, capaces de mantener un estado que describen como muy similar al de la vigilia. De una manera que les cuesta explicar con palabras dicen ser capaces de cambiar de lugar, de momento temporal, de sexo, redefinen el sueño, le dan las formas que desean…

¿Tiene esto explicación?

A lo largo de la historia se ha hablado de seres que podían traspasar la barrera de los sueños, generando ilusiones y pesadillas. Han recibido muchos nombres: íncubos y súcubos, el terrible Iblis islámico, el Tandim de la cultura Bon al sur de la cordillera del Himalaya. Podría seguir. Leyendas. Y, ¿qué son las leyendas? Una manera de explicar lo que no entendemos, lo que tememos, lo que ansiamos que exista. Al sur de Méjico conviven varias culturas cuyo origen se remonta a muchos siglos atrás. Actualmente la mayoría de sus miembros han sido absorbidos por la civilización, alejándose de sus creencias. Pero entre ellos aún existen unas personas, calificables como elegidos (detectados por un maestro que les instruye). Son los nguales. Un día puedo hablaros de ellos. Os fascinará. Pero lo curioso es que entre sus rituales está el de adiestrar a sus adeptos en el manejo dentro de los sueños. Les explican que durante el sueño se puede estar tan activo y consciente como si estuvieran despiertos. El primer ejercicio… buscar sus manos mientras sueñan ¿Leyenda? Los monjes tibetanos dicen ser capaces de controlar las ilusiones de la mente, generar estados alterados de conciencia, controlar lo que sienten mientras duermen e incluso proyectar parte de su mente a otros lugares, a otros tiempos. ¿Leyenda?

No en vano lo que dicen poder lograr es un estado similar a la sugestión hipnótica, en la que podemos generar ilusiones, sensaciones y modificarlas para crear un estado mental que nos ayude a superar ciertos problemas psicológicos.

¿Son entonces los onironautas personas que por algún motivo han descubierto la manera de controlar esas fantasías, esas ilusiones que genera el cerebro? Podría ser.

Los sueños –no su fisiología- siguen siendo un enigma maravilloso muy difícil de desentrañar por lo difíciles que son de analizar. Tal vez estas personas sean la llave que abra la puerta de su estudio. Pero para ello debemos ser capaces de crear métodos de estudio y análisis eficaces.

Pero… ¿y si se trata de algo… paranormal? ¿Y si su estudio es imposible? Entonces, como cada año cuando llegan estas fechas, seguirán reuniéndose con amigos y familias, en muchos lugares del planeta, alrededor de una cena, de un fuego que aleje a las sombras, se contarán historias maravillosas o aterradoras… Contarán sus sueños y seguirán sintiendo que están viviendo una experiencia única…

Y el misterio seguirá ahí fuera.

Fascinante.

Sed felices…

César Benegas Bautista | Psicólogo en el Centro Psicológico Loreto Charques

Sexo, mentiras y banda ancha.

La adolescencia es un periodo difícil de afrontar para muchos padres por los nuevos retos que implica el inicio de esta nueva etapa. Uno de ellos es el comienzo de las conductas sexuales.

Desde hace ya tiempo, se ha dado mucha importancia a los riesgos de carácter físico  que pueden ocasionar  las relaciones sexuales: contagio de enfermedades de transmisión sexual (ETS), embarazos no deseados, etc. por lo que los padres y la sociedad se han responsabilizado  en proporcionar información y medios para evitar consecuencias negativas y minimizar los riesgos.

Sin embargo, en la actualidad debido a los avances tecnológicos y el fácil acceso de los adolescentes a los mismos, se plantea nuevos riesgos a evitar que suponen un gran reto: el SEXTING y el GROOMING.

¿Qué es el Sexting? 

El sexting es la difusión de fotos o vídeos de contenido sexual, hechos por la propia persona  remitente y enviado a personas conocidas.

Los chicos o chicas que suelen enviar este tipo de imágenes lo hacen habitualmente por diversión, por presión social, para impresionar a alguien o para sentirse bien consigo mismos.

Normalmente, estas imágenes se envían a un círculo de personas conocidas, con el que se siente una falsa sensación de seguridad. Sin embargo, esta conducta conlleva graves riesgos para el menor:

Amenaza a la privacidad: supone una pérdida de control del contenido enviado (difusión masiva, pérdida o robo del dispositivo).

 • Riesgos de carácter psicológico derivados de la exposición: ansiedad, depresión, exclusión social, etc.

 • Ciberbullying o ciberacoso: este es un tipo de acoso entre iguales que supone el hostigamiento de un menor hacia otro menor, en forma de insultos, vejaciones, amenazas o chantajes,  utilizando para ello un canal tecnológico.

 • Sextorsión: las fotografías y vídeos  enviados pueden servir como arma de chantaje y extorsión, obligando al menor a realizar acciones que no desea.

 • Riesgos físicos y de geolocalización: las imágenes o vídeos pueden contener ciertos elementos que faciliten  la identificación  a quienes aparecen en ellos o que posibiliten  su localización, lo que expone al adolescente a pederastas.

 ¿Qué es el Grooming? 

El grooming hace referencia al conjunto de estrategias que una persona adulta desarrolla para ganarse la confianza del menor a través de Internet con el objetivo de obtener imágenes o vídeos sexuales.

En ocasiones, los adolescentes no son capaces de identificar los peligros a los que se exponen al chatear con desconocidos, o entrar en páginas de contactos. Sin embargo, estas conductas suponen graves riesgos:

• Exposición peligrosa a pederastas.

• Accesibilidad  a geolocalización.

• Participación  en webs de pornografía infantil.

• Sextorsión.

¿Cómo educar en prevención desde casa? 

Lo principal para prevenir estas conductas es hablar abiertamente con los adolescentes, explicándoles sin censuras los riesgos que supone la transmisión de fotos y vídeos de carácter sexual, así como de hablar con desconocidos mediante el uso de Internet.

 Es importante, que los adolescentes comprendan los mismos y se sientan cómodos para expresar sus dudas e inquietudes, teniéndonos como referentes a los que acudir si surge un problema.

Dar una visión realista y adecuada de la sexualidad. Normalizar las situaciones sexuales y hablar de  las conductas parafílicas y distorsionadas, de los riesgos que provocan en su desarrollo.

Del mismo modo, los padres también debemos estar pendientes del uso que nuestros hijos e hijas hacen de los dispositivos (tablet, móvil, ordenador…), vigilando y controlando con el fin de evitar conductas de riesgo. Para ello, algunas recomendaciones que se pueden seguir son las siguientes:

• Limitar el uso a espacios comunes familiares (en el salón, sala de estar…).

• Evitar el uso de móviles y tablets en la habitación o aseo.

• Tener las claves de acceso a los dispositivos y a las redes sociales.

• Estar familiarizados con el manejo de los dispositivos y todas las redes sociales que usan actualmente los adolescentes (Facebook, Instagram…).

• Vigilar los movimientos en las redes sociales.

• Disponer de herramientas tecnológicas para evitar el acceso a contenido inadecuado en Internet (uso de control parental).

Utilizar el sentido común y hablar sin tabúes y sin trabas sobre el sexo, dando una visión positiva del mismo, facilitará que no se llegue al uso inadecuado de estas herramientas para experimentar sobre su sexualidad.

Mariano de Vena Salvador | Psicólogo en el Centro Psicológico Loreto Charques

 

Los 12 pasos hacia la libertad.

“Me llamo Manuel y soy alcohólico” –la voz de Manuel suena trémula, cansada y triste.

“Hola Manuel, bienvenido” –el grupo que le rodea pronuncia la frase con énfasis, con calidez, con solidaridad.

Hemos visto en el cine y en las series esta escena infinidad de veces. Pero en la vida real sucede cada día en miles de ciudades, de pueblos… Un grupo sentado en círculo en una sala donde hay una mesa con café y pastelitos. Nuestro protagonista llega silencioso y se sienta en un rincón. Tímido. Y en pocos minutos es uno más del grupo. Escucha y es escuchado. La vergüenza deja paso a la solidaridad. El miedo a encontrarse solo ante una botella se difumina porque ya no está solo, los demás han pasado por ello y allí están. Y cuando se va… está deseando regresar a otra reunión, decirles que lleva un día sin beber. Dos días… Tres… Una semana…

Un héroe.

Muchas personas están atrapadas en la maraña del alcoholismo. Muchas no lo saben. Muchas no lo quieren saber. Muchas lo niegan porque en realidad sólo bebe un poquito para relajarse antes de dormir. O unas cañas para que el trabajo se le haga más ligero. Esa botella escondida pero tan solo para que los hijos no la vean, porque no hay nada de lo que avergonzarse pero hay que darles ejemplo. Personas que no ven cómo los demás ven su andar inseguro, su mirada vidriosa, la sonrisa sin sentido, los cambios de humor y los súbitos arranques de ira.

¿Cómo saber si tienes un problema con el alcohol? Me gustaría hacerte unas preguntas de las que sólo tú sabes las verdaderas respuestas. A ti en el fondo no puedes engañarte:

¿Alguna vez te has preguntado si no estarás bebiendo demasiado?

¿Has trabajado, conducido, realizado alguna tarea bajo los efectos del alcohol?

¿Te has dado cuenta de si cada vez necesitas un poco más de alcohol para que te sientas relajado, embriagado?

¿Has llegado tarde o has faltado tarde al trabajo por haber bebido o por necesitar beber?

¿Bebes a escondidas, en esos momentos en los que crees que nadie te ve?

¿Has tenido que beber en ayunas ante un día que esperas de gran tensión?

¿Tienes que beber todos los días?

Son sólo algunas de las preguntas que podría hacerte… Pero falta la más importante: ¿te has sentido incómodo al leerlas? Desde estas líneas no pretendemos que te sientas mal, ni culpable. Sólo que puedas reflexionar, que decidas si tienes algún problema que, probablemente, tú familia ya ha observado y calla por miedo a tu reacción. Que tus compañeros comentan cuando tú no estás.

Si sientes que el alcohol está ocupando un lugar prioritario en tu vida es hora de dar el paso. Como tantos otros puedes encontrar gente que te ayude. Alcohólicos Anónimos (AA.AA.) son una opción. En la mayoría de los casos la mejor por el acompañamiento que tendrás durante las reuniones y fuera de ellas, con la figura del padrino.

Pero puede que prefieras una terapia individual.

En ambos casos será necesario que hagas dos cosas:

-Aceptar que tienes un problema con el alcohol, que puedes ser alcohólico.

-Tomar la firme decisión de que lo vas a dejar.

Nadie lo puede hacer por ti, pero sí que lo podemos hacer contigo. Sin grandes exigencias, paso a paso y, como dicen los de AA.AA: “Sólo por hoy trataré de pasar el día sin esperar resolver el problema de toda mi vida en un momento”.

Este momento a esta hora puedes dar el paso…

Sed felices…

César Benegas Bautista | Psicólogo en el Centro Psicológico Loreto Charques

Generación Selfie.

Vivimos tan acostumbrados a hacer fotos con la cámara de nuestro teléfono móvil que ya casi ni nos acordamos de que hace muy poco tiempo no era así, ya que ha sido de manera muy reciente cuando los móviles han comenzado a incorporar cámara fotográfica de gran calidad.

Esta accesibilidad a la cámara de fotos, unida a un fenómeno también muy reciente como son las redes sociales, ha ido conduciendo a que muchas personas sientan la constante necesidad de documentar todo lo que sucede en sus vidas.

El término “Generación Selfie” se está empezando a utilizar para referirnos a la generación que vivimos, la que trata de mostrar todo el tiempo la propia imagen y estilo de vida en redes sociales, lo que conlleva, en los casos más extremos, un tipo más de adicción compulsiva de las que vivimos durante esta década.

Bien sea a través de mensajes o de fotografías, mostramos quienes somos, nuestra vida, detalles incluso muy íntimos, que aunque cuenten con barreras y filtros de difusión selectiva, no deja de ser al fin y al cabo “vivir en un constante escaparate”.

El refinamiento y grado de perfección que buscan algunas personas en la proyección de su “imagen social” les hace dedicar gran número de horas al día en construir un halo en torno a la idealización de la historia de vida, ya que fotografiar de manera constante, la búsqueda de escenarios sugerentes, la redacción en torno a sí mismo y atender todas las redes de las que forma parte conlleva no solo tiempo, sino pensamiento en torno a lo que se quiere ser y lo que se quiere que los demás vean. Este fenómeno genera en muchas ocasiones  una distancia con el presente “real” y unido a ello distintas formas de ansiedad, obsesión incluso adicción.

En definitiva; queremos “ser”, pero sobre todo queremos mostrar y “ser vistos”. Parece que el selfie compulsivo añade más plástico a nuestra sociedad. ¡Como si ya no tuviéramos bastante!

Los adolescentes han aterrizado en este fenómeno anestésicamente, ya que han nacido prácticamente insertos en él. Los adultos que hemos vivido fuera de esta nueva ola todavía podemos mantener cierto distanciamiento y observación critica del fenómeno. Pero la generación selfie ha entendido la imagen y las redes sociales como algo normal e inofensivo, y es más vulnerable a no comprender adecuadamente la magnitud y daños de un mal uso de “la propia imagen en redes sociales”.

Como con todo, dosis de sentido común y equilibrio, que en este caso quizás se puede traducir en un uso moderado y crítico de la imagen que se proyecta en el caso de adolescentes y adultos. Eso si, precaución en los  adolescentes desde todos los ámbitos, ya que su desarrollo psíquico está en marcha, y ponderar desde tan temprano el mundo en base a la imagen, la estética y el referente externo puede traer consecuencias no gratas tanto a corto como a medio plazo. Aspectos como la seguridad todavía no son bien entendidos en estas edades, y requieren de la supervisión y apoyo por parte de los padres y también la escuela.

Sergio Algar | Psicólogo en el Centro Psicológico Loreto Charques

Mediación: la gran olvidada del sistema judicial.

Titulares como el de la condena a un padre por “abofetear” a su hija adolescentes o el del niño con discapacidad que está siendo juzgado por haber pegado una patada a su profesora nos han sorprendido en los últimos días. Más allá de quedarnos en la discusión de justificar o no el uso de la violencia en estas situaciones, nos gustaría centrarnos en las posibles alternativas a las condenas que se plantean en estos casos. Está claro que es muy arriesgado hablar de casos concretos solamente con la información aportada en los medios de comunicación pero nos gustaría acercarnos un poco más a las alternativas que nos pueden llegar a partir de los procesos de mediación. Para ello, hablamos con D. Juan Ignacio Gutiérrez Lisardo, psicólogo colegiado M-23304, experto en mediación familiar y para las organizaciones de la Institución de Mediación del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, quien amablemente nos cuenta acerca de su experiencia en procesos mediadores.

Renata Sarmento: – Como experto en mediación, ¿qué sientes cuando ves noticias de este tipo?

Juan Ignacio Gutiérrez Lisardo: Es muy interesante ese matiz: como experto en mediación. Como cualquier persona tengo mis posiciones al respecto de cada uno de estos asuntos que estarían, más o menos, alineadas con alguna de las partes en conflictos. Esa sería la primera reflexión: desde la mediación lo que hacemos es definir y analizar los conflictos que se nos plantean, trabajar con las partes en su gestión y ayudarlas a que alcancen por si mismas sus propios acuerdos. Pero, respondiendo a tu pregunta, siento un poco de pena de que terminen en los tribunales cuestiones que deberían tener una tramitación diferente, y que la mediación sería un magnífico recurso para abordar conflictos de este tipo.

R.S.: ¿Cómo se gestionarían estos casos desde la mediación?

J.I.G.L.: Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la mediación es voluntaria. Las partes deben decidir previamente y de forma voluntaria, insisto, acudir a mediación para gestionar su conflicto.

El principal problema que tiene la mediación es que es un recurso no demasiado bien conocido, incluso, me temo, por algunos jueces. En mi opinión, el caso del niño discapacitado podría haber sido abordado por un servicio de mediación sin salir del ámbito escolar, y el del padre y la hija es un conflicto familiar que debería tratar de gestionarse por profesionales de ese ámbito: el familiar.

Cada abordaje tendría sus peculiaridades iniciales desde la mediación. 

La mediación escolar se realiza en los centros educativos. Las partes tienen la oportunidad de conocer cómo afecta su comportamiento a los demás, que otras posibilidades hay para gestionar los conflictos, trabajar para encontrar las verdaderas raíces o causas de los problemas,… Para este caso concreto tendríamos que valorar, además, las posibles interferencias que pudiera plantearnos la discapacidad del menor, y habría que delimitar previamente cuales son las partes en conflicto: ¿estamos ante un conflicto entre un alumno y su profesora?, ¿unos padres y una profesora?, ¿unos padres y el centro educativo? Así, a bote pronto, creo que estas serían las primeras cuestiones a abordar, pero cada caso tiene sus peculiaridades. Los mediadores tenemos que tratar de ser creativos.

En cuanto al caso de violencia en el ámbito familiar, se podría haber recurrido a la mediación en dos momentos: antes de tener lugar la escena que se narra o una vez que el caso está en el juzgado. Las relaciones familiares tienen componentes afectivos y emocionales peculiares que deben ser gestionados con la ayuda de profesionales con formación específica cuando surgen los conflictos. La mediación puede ayudar a prevenir y evitar la escalada de conflictos más o menos latentes, y el ámbito familiar es probablemente el más típicamente asociado a la mediación. No olvidemos que nuestras primeras regulaciones sobre mediación lo son para el ámbito familiar. Una vez que estos casos entran en el ámbito judicial, los jueces pueden sugerir a las partes que se intente una mediación. Si las partes acceden, trabajarían conjuntamente en la búsqueda de acciones para la reparación de los daños objeto de la demanda y trasladarían al juez sus acuerdos.

R.S.: ¿Crees que la mediación está infrautilizada por nuestro sistema legal?

J.I.G.L.: Creo que hay una mezcla de desconocimiento y desconfianza. Aparecen opiniones, posiciones e intereses que tienen a veces la apariencia de contrapuestos, y esto complica un poco la implantación. Yo no creo que la mediación sea una panacea, la solución a todos los problemas a los que el sistema judicial no da respuestas satisfactorias, entre otras cosas porque mi posición es que la mediación es también parte de nuestro sistema judicial. Hay muchos profesionales muy bien formados que pueden ayudar a las personas que así lo decidan a tratar de gestionar sus conflictos por sí mismos.

R.S.: ¿Cuáles crees que son las ventajas de la mediación?

J.I.G.L.: Huyo de lo que considero argumentos de mal vendedor: el ahorro de tiempo y de dinero. Para mí las principales ventajas son la posibilidad de preservar las relaciones futuras de las partes y que ofrece a las personas la posibilidad de tomar sus decisiones de una forma más autónoma. Creo que deberíamos plantearnos seriamente cuales son las consecuencias de acudir a los tribunales para resolver cuestiones que podríamos abordar por nosotros mismos recurriendo a profesionales especializados en ayudarnos a hacerlo, y ahí es donde más tiene que decir la mediación.

R.S.: ¿En qué ámbitos puede utilizarse la mediación?

J.I.G.L.: Me gusta decir que cualquiera que esté sujeto a la libre disposición de las partes; pero también es un recurso útil en el ámbito penal, dentro de lo que llamamos justicia restaurativa.

R.S.: ¿Qué hay que hacer si una persona está en un conflicto (familiar, laboral, etc.) y cree que la mediación le puede ayudar?

J.I.G.L.: Ponerse en contacto con algún profesional para conseguir información. No me sentiría bien haciendo publicidad, así que propondría una fórmula sencilla: una búsqueda en internet. Escribir en el buscador “mediación” o “mediadores” y elegir. Lo normal es que se ofrezca una sesión informativa gratuita.

Renata Sarmento | Psicóloga en el Centro Psicológico Loreto Charques

Damos las gracias de forma especial a D. Juan Ignacio Gutiérrez Lisardo, psicólogo colegiado M-23304, experto en mediación familiar por atendernos.

Las otras víctimas.

Acababa de llegar a Madrid, tras haber estado aislado del mundo por las montañas del norte de España, caminando rumbo a Santiago. Mi mente estaba aún perdida en el recuerdo de bosques mágicos, de animales que se acercaban curiosos a que les acariciases (desde caballos a perrillos que recorren los caminos saludando a los peregrinos), de personas llegadas de todo el mundo y que te regalaban su compañía, su humanidad, su solidaridad, su cariño…

La mente y el alma renacidas en su fe en la Humanidad.

Entonces ocurrió. Barcelona. Cambrils. En mi cabeza no cabían la muerte y la destrucción que veía en la televisión. Luego las llamadas a los amigos que estaban pasando unos días allí. Todos estaban bien. Habían pasado hacía poco por las Ramblas. Ayer mismo, me dijo mi amigo Borja. Ayer mismo.

Pero todos estaban bien.

No es verdad. Ha habido víctimas directas, que sufrieron en sus carnes las heridas de la irracionalidad humana. Víctimas directas que vivieron a unos pocos metros o desde sus ventanas lo que estaba pasando. Víctimas directas que vieron desde sus televisiones o escucharon en sus emisoras de radio lo que estaba pasando. Víctimas directas que habían sobrevivido en Bruselas, en Manchester, en París, en Alepo, en Londres, en Boston… Víctimas directas que viajaron y revivieron como si fuera hoy mismo el infierno del 11M en Madrid. Todos ellos han vivido de manera traumática los atentados de Cataluña.

No sé si os habréis fijado –lo han dicho casi de refilón- que cientos de personas buscaron apoyo psicológico en los días posteriores. Sentían angustia. Sentían un dolor que no podían explicar. Una tristeza profunda. Y no tenían ni familia ni amigos ni conocidos entre las víctimas.

No hace falta.

Son humanos, personas que empatizan con los que sufren. Personas a las que los medios de comunicación y las redes sociales han bombardeado con imágenes de dolor, de muerte, de sufrimiento.

Desde aquí quisiera hacer una llamada a aquellos que sólo quieren ser los primeros en poner las imágenes más macabras. Pensadlo antes. No puede ser que hubiera personas que pensaran primero en hacerse un selfie con las víctimas de fondo en lugar de correr a ayudar. Pensadlo. Pensad en el efecto que tienen esos vídeos, esas fotos…

Y a aquellos que lo habéis pasado mal… aún no estando allí. Aquellos que tenéis pesadillas y que experimentáis angustia. No dejéis que ese sufrimiento se enquiste en vosotros… o podéis ser candidatos a episodios depresivos, a padecer de estrés postraumático… Los psicólogos (no sólo los de emergencias) estamos ahí para ayudaros, para prevenir futuras complicaciones.

Y ojalá que nunca más vuelvan a atacar nuestra libertad, nuestra paz, que tanto nos ha costado conseguir.

Sed felices…

César Benegas Bautista | Psicólogo en el Centro Psicológico Loreto Charques