¿Qué es la desobediencia?

 

Seguramente no te habrás parado nunca a pensar en si tu hijo o tu hija son desobedientes. Lo que suele ocurrir es que demos por hecho que si le pedimos algo a nuestros hijos y éstos no responden a la primera, o se muestran remolones, asumamos que “son desobedientes” o que “no nos hacen caso”.

Vamos a tratar de explicarte qué es exactamente la desobediencia, de forma que podamos darte estrategias, con las que mejorar este tipo de comportamientos.

¿Qué es ser desobediente?

Que un niño sea desobediente implica:

  1. Que le ordenemos o pidamos al niño que cumpla o complete una conducta y éste no la inicie en el lapso de 20-30 segundos (este periodo de tiempo es producto del consenso de la mayoría de los expertos pero el tiempo necesario para el inicio del cumplimiento puede variar con la edad).
  1. Que le pidamos al niño que deje de hacer lo que está haciendo o que no ejecute un comportamiento que parece inminente y el niño no cesa en la conducta o en el inicio de la misma dentro de un lapso de los 20-30 segundos.
  1. Que el niño realice conductas que van en contra de una norma implícita que no se ha dicho en ese momento pero que sí ha sido establecida en otro momento o recordada en distintos momentos del pasado, por lo que el niño conoce su existencia. (Por ejemplo, no dejar la ropa tirada por el suelo, no coger las cosas del hermano sin permiso,…).
  1. Que el niño no realice comportamientos que son implícitamente obligatorias, porque se han establecido como tales en alguno o varios momentos del pasado y son conocidas por el niño. (Por ejemplo, lavarse los dientes después de cenar, echar la ropa sucia a lavar,…).

Aquí están muchos de los comportamientos que podríamos englobar como desobedientes. Sin embargo, existen algunas situaciones que pueden ser difíciles de clasificar:

  • Cuando le damos al niño órdenes contradictorias o incompatibles, bien porque le pedimos varias cosas a la vez o porque hacer una cosa es incompatible con la otra. Por ejemplo, “termina todos los deberes, pero hazlos rápido que tenemos dentista”, “ayúdame a poner la mesa y lávate las manos antes de cenar” y cuando el niño está poniendo la mesa preguntarle “¿Qué haces que no te has lavado las manos ya?”.
  • Cuando cada uno de los progenitores le piden una demanda diferente al niño o es permisivo con la demanda hecha por el otro progenitor. Por ejemplo, la madre le pide que termine los deberes antes de ponerse a jugar y mientras los está haciendo, el padre llega y le dice que se vista que va a acompañarle a hacer unos recados; el padre exige al niño que se termine el plato de comida, y mientras llega la madre y le dice que “papá es un exagerado” y que puede comerse sólo la mitad.

En este tipo de situaciones no es adecuado catalogar el comportamiento del niño como desobediente porque las órdenes y reglas de partida sobre lo que éste tiene que hacer no están claras, ni tampoco son coherentes con las actuaciones de los padres (que no siguen una misma línea de actuación con su hijo).

Todo ello dificulta que el niño aprenda lo que debe hacer en cada momento y qué consecuencias se derivarán de ello.

Por lo tanto, antes de calificar a tu hijo como desobediente, presta atención a estas pautas que te hemos presentado.

Francisco Linares | Psicólogo Col. Nº M-25972

Imagen cabecera: Este chico es un demonio. Universal Pictures
Anuncios

Enseña a tu hijo a pensar.

Una pequeña guía de los primeros pasos para enseñar a los niños a pensar.

Se llama “pensar paso a paso”. “Autoinstrucciones” decimos los Psicólogos. Y aunque se trata de una metodología ya clásica dentro de la psicología infantil y del aprendizaje, todavía es un gran desconocido en las aulas y para los padres.

Los adultos lo hacemos de forma inconsciente, es decir, sin darnos cuenta y de manera automática. Pero para los niños resulta algo todavía muy complejo, ya que su lenguaje interior es todavía muy “rudimentario”. Lo más importante es que podemos entrenarlo y apoyarlo desde casa de manera cotidiana y sencilla.

Enseñar a “pensar paso a paso” consiste en proporcionar a los niños un marco simple y adaptado de “cómo hablar consigo mismo” en el momento de desarrollar una actividad de manera autorregulada y dirigida a través de instrucciones que se da a sí mismo. Es decir, decirles paso a paso cómo se tienen que hablar a ellos mismos, primero en voz alta, y después interiormente, para conseguir algo o desarrollar un plan “pasito a pasito”.

En muchas ocasiones encontramos que los niños, debido a su inexperiencia o en muchas otras a su impulsividad, actúan sin pensar o pensando poco, es decir, sin planificar adecuadamente los pasos que tienen que dar para dar una respuesta o realizar algo.

Guía para aprender y enseñar a pensar: 

1º Me paro.

2º Me digo: “¿Qué es lo que tengo que hacer?”

3º “Tengo que estar muy atento y ver todas las opciones posibles”.

4º “Ya está, creo que la solución es esta”

5º “¡Fantástico! Me ha salido bien. Soy un genio”

6º “Vaya, me ha salido mal. ¿Por qué? ¡Ah es por eso! Voy a hacerlo de nuevo hasta lograrlo”

1º Me paro

Los primeros pasos del “pensar” en un niño pequeño van muy encaminados al “parar”. Parece de lógica común y aplastante para un adulto que para poder hablar con uno mismo primero se tiene que dejar de hacer otras cosas que se tiene entre manos, pero no lo es tanto para un niño, que apenas consigue permanecer quieto durante un minuto. Sin embargo, se trata del primer paso para desarrollar una idea o un plan.

2º ¿Qué es lo que tengo que hacer?

Este es el siguiente mensaje que un niño debe darse a sí mismo a la hora de comenzar a pensar. Se tiene que explicar a sí mismo, con sus propias palabras: “Tengo que…” Esta forma de pensar le encamina a la acción a través de un paso concreto y acotado.

En la medida en que define la situación de forma verbal y se lo dice para sí, ya está dirigiéndose a la solución o la meta.

3º Tengo que estar muy atento y ver todas las opciones posibles

A través de este paso tu hijo tiene que valorar cómo va a hacer lo que tiene que hacer.  La alternativa a poner en marcha no va a ser cualquiera, sino la que resulte más adecuada para sus fines, su meta. Habrá opciones con ventajas, otras con inconvenientes. Resulta importante entrenarle tempranamente para que haga este contraste de alternativas y elija la más adecuada.

4º Ya está, creo que la solución es esta

Una vez que vuestro hijo ha encontrado una solución es importante que aprenda a identificarlo a través del lenguaje y lo pueda hacer a través de este mensaje. Esto le reducirá incertidumbre y le supondrá motivación para encaminarse a la solución.

5º ¡Fantástico! Me ha salido bien. Soy un genio

Llega el momento de poner en práctica la decisión tomada y obtener resultados. Es muy importante identificar que el plan puesto en marcha ha salido bien, y que se premie con un mensaje similar al que acabamos de leer. De esta forma, se proporciona un cierre a la acción, un premio a través del lenguaje. Esto resulta muy importante para los niños. Que disfruten de una tarea o un plan concluido, y que sepan premiarse a ellos mismos sin depender tanto del adulto.

6º Vaya, me ha salido mal. ¿Por qué? ¡Ah es por eso! Voy a hacerlo de nuevo hasta lograrlo

También conviene enseñar a los niños que su acción no le ha llevado a un resultado adecuado. A través de este mensaje, se le encamina a que se autorregule o autocorrija sin dramatismos. Hay que saber qué es lo que ha fallado, afrontar que no acertar a la primera es algo normal y que puede ocurrir, y animarle a emprender de nuevo acciones correctoras hasta finalizar el plan. Una vez logrado, poder premiarse con un mensaje de cierre como el del paso número 5.

Aprender a hablar con uno mismo de manera eficaz, primero en voz alta, y después de manera silenciosa, resulta un aprendizaje fundamental para la vida, ya que hablar en nuestro interior sirve para organizar nuestro pensamiento.

Los niños viven un mundo interno con un habla poco ordenada, y el aprendizaje de hablar con él mismo de manera eficaz le ayudará a dirigiéndose a metas paso a paso, a encontrar la solución de conflictos en las relaciones o a la hora de tomar decisiones sencillas.

Por ello, y a través de este método que os presentamos, pretendemos que vosotros padres os sintáis más seguros a la hora de proporcionar apoyo y estrategias a vuestros hijos a la hora de enseñarles la forma de conseguir algo (una meta), cómo afrontar una situación que no conoce, cómo resolver un problema matemático, cómo solucionar un conflicto que haya tenido con alguno de sus amigos, o cómo tomar una decisión sencilla dentro de su escala infantil.

Pensar paso a paso se convierte en una herramienta útil para también los adultos. Si practicas sobre ti mismo, con tus situaciones cotidianas, te sentirás más seguro para poder concretarlo mucho mejor dentro de la escala infantil de tus hijos, y así podrás “enseñarles a pensar”.

Sergio Algar | Psicólogo Col. Nº M-22702

Referencias: “Entrenamiento en autoinstrucciones de Meichenbaum”.

Otra referencia con apoyo visual de Orjales:

pensar

Nuevas tecnologías: ¿Cómo hacer un uso racional?

No descubrimos nada cuando afirmamos que las nuevas tecnologías en general están cambiando de forma importante la manera que tenemos de relacionarnos con amigos y familiares. Estos cambios pueden ser positivos o negativos, según la perspectiva que adoptemos.

Entre las ventajas, podemos asegurar que las nuevas tecnologías  proporcionan medios eficientes para la comunicación humana, eliminando fronteras y distancias geográficas. Además lo hacen a unos costes muy reducidos y accesibles a mucha gente. Por otro lado, este acceso “desmesurado” a una información disponible que no está contrastada (es decir puede no ser veraz, puede estar manipulada deliberadamente, etc) hace que, los más incautos/desfavorecidos, se encuentren completamente desprotegidos. Es de lejos conocido que una población analfabeta, es una población en riesgo de ser manipulada. En los tiempos actuales el analfabetismo digital nos puede llevar por los mismos derroteros.

Prohibir el uso del teléfono móvil u otros dispositivos hasta una determinada edad, posiblemente no sea la solución más eficaz para “educar en las nuevas tecnologías”. En este sentido, la Asociación Americana de Pediatría sugiere lo que sigue en función de la edad de cada niño:      

bebeNiños menores de 2 años: No se aconseja la exposición a ningún tipo de pantalla. El niño está en una fase de exploración del entorno y esta etapa es crucial para su desarrollo cerebral. Sus actividades principales deben ir orientadas a jugar, experimentar con objetos físicos adecuados a su edad o a interactuar con otros. Los padres de niños entre 18 a 24 meses de edad que quieren introducir contenido digital deben elegir programas de alta calidad y verlos en compañía de sus hijos para ayudarlos a discernir lo que están viendo.

Entre los 2 y los 6 años. A esta edad, los niños no deberían ver la TV más de 1 o 2 horas ninos-jugandodiarias. No se recomienda el uso de ordenadores ni de videoconsolas, salvo en aquellas actividades educativas que sean relevantes y puedan ser supervisadas por un adulto. No cometer el error de dejarlos más tiempo para evitar su aburrimiento o que estén distraídos mientras no podemos jugar o estar pendientes de ellos.

nino-futbolEntre los 6 y los 12 años. El tiempo máximo de exposición a las pantallas (en cualquiera de sus formas: tv, ordenador, videoconsola, tablet, etc.) no debería superar las 2 horas diarias en total. Se aconseja a esta edad evitar la conexión on-line a menos de que se disponga de un control parental eficiente. Los móviles deberían utilizarse como promedio a partir de los 12 años de edad. A esta edad o en edades inferiores el uso del móvil debería estar sometido a un estricto control por parte de los padres.

A Partir de los 13 años: Se amplía hasta 3 horas diarias el tiempo de exposición a pcInternet, tv, móvil y consolas. Este tiempo debe seguir siendo supervisado y controlado en contenido y tiempo por los padres. Más allá de los límites establecidos por edad, se recomienda que sólo se permitan los juegos on-line a los niños que muestren una madurez adecuada.

Está claro que las sugerencias de la Asociación Americana de Pediatría son tan solo eso, sugerencias, no debe ser tomado como ¡LA BIBLIA! Si acaso tienes un hijo de 1 año y juegas con la Tablet con él, no hay problema, no te desesperes. Si tienes un hijo de un año y medio y deja que él se entretenga durante mucho tiempo solo con la Tablet, quizás deberías repensar un poco este comportamiento. Os recomiendo esta web para una consulta más ajustada a la edad y madurez de tu hijo: https://www.healthychildren.org/Spanish/media/Paginas/default.aspx#home

En el mismo sentido, os proponemos los siguientes consejos para hacer un uso racional de las nuevas tecnologías. Esperamos que os sea de utilidad.

Renata Sarmento | Psicóloga Col. Nº M-25389

infografia

Referencias

AAP, American Academy of Pediatrics Council on Communications and Media: Media and Young Minds. Recuperado el 14/11/2016 desde: http://pediatrics.aappublications.org/content/138/5/e20162591

Orienta Padres: Conocer y Educar. Los peligros de las nuevas tecnologías. Recuperado el 14/11/16 desde http://www.orientapadres.com/familia-y-conducta/los-peligros-de-las-nuevas-tecnologias/index.php

Reid Chassiakos, Y., Radesky, J., Christakis, D., Moreno, M. & Cross, C. (2016) Children and Adolescents and Digital Media. Council on communications and media. Pediatrics, e20162593; DOI: 10.1542/peds.2016-2593. Recuperado el 14/11/2016 desde http://pediatrics.aappublications.org/content/early/2016/10/19/peds.2016-2593.full

Tags: nuevastecnologias internet movil niños adolescentes consejosparapadres escueladepadres

Narcisos, barras y estrellas.

Narciso es hijo del dios del Cefiso y de la ninfa Liríope. Al nacer, sus padres consultaron al adivino Tiresias, el cual les respondió que el niño  «viviría hasta viejo si no se contemplaba a sí mismo».

Llegado a la edad viril, Narciso fue objeto de la pasión de numerosísimas doncellas y ninfas, pero siempre permanecía insensible. Finalmente, la ninfa Eco se enamoró de él, pero no consiguió más que las otras. Desesperada, se retiró a un lugar solitario, donde adelgazó tanto, que de toda su persona sólo quedó una voz lastimera.

Las doncellas despreciadas por Narciso piden venganza al cielo. Némesis las escucha y hace que, en un día muy caluroso, después de una cacería, Narciso se incline sobre una fuente para calmar la sed. Ve allí la imagen de su rostro, tan bello, que se enamora de él en el acto, e insensible ya al resto del mundo, se deja morir, inclinado sobre su imagen.

Aun en el Éstige trata de contemplar los amados rasgos. En el lugar de su muerte, brotó una flor, a la que se dio su nombre: el narciso.

Todo el mundo habrá oído hablar del Narcisismo o habrá dicho a alguien alguna vez que es muy narcisista o estará familiarizado con este término asociado a la vanidad.

Pero no es lo mismo hablar de esto en estos términos que hablar del trastorno de narcisista de personalidad. (TNP)

Para hablar de un trastorno de la personalidad se deben cumplir los siguientes aspectos:

A. Un patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto. Este patrón se manifiesta en dos (o más) de las áreas siguientes:

  1. Cognición (p. ej., formas de percibir e interpretarse a uno mismo, a los demás y a los acontecimientos)
  2. Afectividad (p. ej., la gama, intensidad, labilidad y adecuación de la respuesta emocional)
  3. Actividad interpersonal.
  4. Control de los impulsos.

 

B. Este patrón persistente es inflexible y se extiende a una amplia gama de situaciones personales y sociales.

C. Este patrón persistente provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

D. El patrón es estable y de larga duración, y su inicio se remonta al menos a la adolescencia o al principio de la edad adulta.

E. El patrón persistente no es atribuible a una manifestación o a una consecuencia de otro trastorno mental.

F. El patrón persistente no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) ni a una enfermedad médica (p. ej., traumatismo craneal).

En el caso del Trastorno Narcisista de Personalidad, estaríamos hablando de un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), una necesidad de admiración y una falta de empatía, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems según los criterios del  Manual diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales de La asociación estadounidense de psiquiatría (el DSM-V de la APA):

  • Tiene un grandioso sentido de autoimportancia (p. ej., exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados).
  • Está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios.
  • Cree que es “especial” y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto status.
  • Exige una admiración excesiva.
  • Es muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.
  • Es interpersonalmente explotador, por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.
  • Carece de empatía: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
  • Frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él.
  • Presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbias.

¿Os hacéis a la idea de alguien así, como puede llegar a ser?

¿Os imagináis que llegara a conseguir el mayor poder que puede alcanzar una persona sobre la Tierra? ¿Os imagináis que tuviera la llave para los intereses de la mayoría de pueblos del planeta?

No imaginéis más, ya está aquí, el “señor” Donald John Trump.

trump-gana

Hace poco leí a Howard Gardner, psicólogo de la Universidad de Harvard, habla sobre Trump diciendo de él que es “notablemente narcisista”. Otro psicólogo, George Simon, dice que Trump es tan representativo que guarda vídeos suyos para explicar en sus clases qué es el narcisismo.

Un trastorno de personalidad, como decía con anterioridad, es un patrón de comportamiento anormal que la persona no cambia, incluso a pesar de sus consecuencias emocionales y personales.

Muchos narcisistas se muestran encantadores y carismáticos en un primer contacto y pueden conseguir grandes niveles de popularidad en el corto plazo. Sin embargo, con el tiempo la gente se cansa de ellos por su egocentrismo.

Las personas con TPN son muy convincentes porque van a decir o hacer lo que sea necesario para ganar y obtener poder. No se preocupan en absoluto por los demás, por lo que no se sienten mal por engañar. Para ellos no se trata de un buen liderazgo, sino más bien de auto-mejora. Los principios éticos no son importantes para ellos, como descubrieron algunos países europeos durante la Segunda Guerra Mundial, y pueda descubrir ahora de nuevo EE.UU.

No es tan difícil saber si un líder es sabio y ético. El mejor predictor del comportamiento futuro es el comportamiento pasado. En el caso de los Estados Unidos, un individuo que ha quebrado a cuatro empresas y empobrecido a muchos inversores, no es ni sabio ni ético.

Unido a este TNP, el perfil del presidente tiene una combinación extraña de muy alta extroversión con una muy baja agradabilidad. Trump es socialmente dominante, incapaz de quedarse quieto y una persona que realmente disfruta con la competición que le proporciona el trabajo.

Todos los rasgos dibujan a una persona agresiva y competitiva siempre dispuesta a ganar y a luchar. Cueste lo que cueste. Sea por lo que sea.

Imaginaros lo que tienen que odiar a Hillary Clinton y también qué  tipo de perfil tiene y  qué  política estaba haciendo, pero bueno eso ya es otra historia…

Con la sarta de barbaridades que ha prometido  el amigo del implantado tupé pajizo teñido (que resultan imposibles) esperemos que, haciendo uso de dos películas estadounidenses, entre Todos los hombres del presidente nos encontremos con Algunos hombres buenos

Que las doncellas y ninfas (y otras tantas masas de población) despreciadas y maltratadas por este Narciso del siglo XXI,  le lleven hasta la fuente que calme su insaciable sed y proyecte su imagen al  más oscuro ostracismo político y social.

Que cuando Dios bendiga a América, nos pille al resto confesados…

Mucho ánimo y un beso en este triste día, en especial para mis amigos de la Tierra de las oportunidade$ y para mis amigos del fronterizo Pueblo mexicano.

Mariano de Vena Salvador | Psicólogo Col. Nº M-23785

Centro Psicológico Loreto Charques

¡Mouchos, coruxas, sapos e bruxas. Demos, trasgos e diaños!

Mientras escribo estas palabras que hoy, sea cuando sea ese hoy, estás leyendo… las sombras que cubrirán los campos y las ciudades en esta noche de difuntos… se desperezan y pronto todos estaremos bajos su embrujo. Uno de mis recuerdos adolescentes es el que os voy a contar.

31 de octubre de hace ya casi demasiados años como para contarlos.

En Galicia las noches, quién sabe por qué, parecen más oscuras que en otras lugares. Y cuando te sientas con otros chicos y chicas a contar historias… de esas de miedo que a todos nos gusta escuchar… surge la magia, el buscar la proximidad del otro, el acercarse al pequeño fuego de cuatro ramas verdes que desprendía mucho humo y poco calor. A nuestro alrededor la noche era reina y señora. El crepitar de las ramas que el frío retorcía, el susurro de los animalillos que debían preguntarse qué hacían a esas horas aquellos humanos allí, el aleteo del murciélago (presto a hibernar), del autillo y la lechuza, del topo que removía decidido la tierra, todo ello nos parecían monstruos que surgirían entre las sombras, vampiros ávidos de hincarnos el diente y, quién sabe, si la santa compaña, con el penitente oscilando su condenado farolillo que nos ataría a la procesión hasta que otro inocente ocupara nuestro sitio. Todos, en nuestro fuero interno, queríamos salir corriendo de allí, gritando como locos y la más mínima escusa nos hubiera servido. Pero como los demás aguantaban…tocaba aguantar.

En las tierras en las que las noches son más largas, las arboledas más extensas y densas, las historias de miedo son más impresionantes que en otras partes. Allí la muerte es un personaje más. Y ser adolescente implicaba pasar unas de esas noches, desafiando al miedo.

La realidad es que nos gusta el miedo.

Las películas que atraen a más gente –sobre todo a los más jóvenes- son aquellas que despiertan a nuestras pesadillas. Generación tras generación: desde “El exorcista” y “El resplandor” o aquella tan poco conocida como muy recomendable de “Al final de la escalera” a películas más recientes como “La bruja”, “Expediente Warren” o “Amityville” (aunque la historia en la que se inspira es tan terrorífica que hay versiones de ella desde 1979 hasta hace un par de años).

Nos gusta porque nos encanta chillar, disfrutamos comentamos las escenas más escabrosas con nuestros amigos al salir del cine. Hasta puede ser una escusa para lucir valentía ante la persona que nos guste. La adrenalina surca nuestras venas, los músculos se tensan, nuestros sentidos se concentran con una fuerza que en la vida monótona del día a día no nos suele pasar (bueno, a algunos sí).

Esta noche, poco después de que yo escriba estas palabras, los ancianos de las Hurdes contarán a sus hijos y nietos la historia de la Chancaelera o del terrorífico Manú Lachú. O en Cataluña, en las montañas de Girona, susurrarán sobre la Cocollona o el Follet. O en Navarra las historias de las lamias o del mismísimo Baxajaún y su pareja Basandere.

Y podría seguir porque es estas tierras nuestras abundan las leyendas. Y las leyendas enriquecen la cultura, despiertan la imaginación de los que las escuchan –recordad que más sano es que te cuenten una historia a estar jugando a un videojuego-.

Aún más. Si hay algo en lo que antropólogos e historiadores coinciden es en que las leyendas tienen una base real. Un origen remoto desde el que nace y se desarrollan hasta llegar, en noches como estas, hasta nosotros.

En entregas anteriores hablábamos de la vida más allá de la vida, hablábamos de los misterios y si eran ciertos o no. Soy de los que piensan que tras lo que vemos, tras esta realidad, existe ese mundo legendario. ¿Son ciertos esos misterios? ¿Ocurren cosas increíbles y a veces horripilantes en la vida “real”?

¿Qué opináis?

Yo voy a remover el caldero y a bajar la intensidad de la luz…

Sed felices.

César Benegas Bautista | Psicólogo Col. Nº M-22317