Las otras víctimas.

Acababa de llegar a Madrid, tras haber estado aislado del mundo por las montañas del norte de España, caminando rumbo a Santiago. Mi mente estaba aún perdida en el recuerdo de bosques mágicos, de animales que se acercaban curiosos a que les acariciases (desde caballos a perrillos que recorren los caminos saludando a los peregrinos), de personas llegadas de todo el mundo y que te regalaban su compañía, su humanidad, su solidaridad, su cariño…

La mente y el alma renacidas en su fe en la Humanidad.

Entonces ocurrió. Barcelona. Cambrils. En mi cabeza no cabían la muerte y la destrucción que veía en la televisión. Luego las llamadas a los amigos que estaban pasando unos días allí. Todos estaban bien. Habían pasado hacía poco por las Ramblas. Ayer mismo, me dijo mi amigo Borja. Ayer mismo.

Pero todos estaban bien.

No es verdad. Ha habido víctimas directas, que sufrieron en sus carnes las heridas de la irracionalidad humana. Víctimas directas que vivieron a unos pocos metros o desde sus ventanas lo que estaba pasando. Víctimas directas que vieron desde sus televisiones o escucharon en sus emisoras de radio lo que estaba pasando. Víctimas directas que habían sobrevivido en Bruselas, en Manchester, en París, en Alepo, en Londres, en Boston… Víctimas directas que viajaron y revivieron como si fuera hoy mismo el infierno del 11M en Madrid. Todos ellos han vivido de manera traumática los atentados de Cataluña.

No sé si os habréis fijado –lo han dicho casi de refilón- que cientos de personas buscaron apoyo psicológico en los días posteriores. Sentían angustia. Sentían un dolor que no podían explicar. Una tristeza profunda. Y no tenían ni familia ni amigos ni conocidos entre las víctimas.

No hace falta.

Son humanos, personas que empatizan con los que sufren. Personas a las que los medios de comunicación y las redes sociales han bombardeado con imágenes de dolor, de muerte, de sufrimiento.

Desde aquí quisiera hacer una llamada a aquellos que sólo quieren ser los primeros en poner las imágenes más macabras. Pensadlo antes. No puede ser que hubiera personas que pensaran primero en hacerse un selfie con las víctimas de fondo en lugar de correr a ayudar. Pensadlo. Pensad en el efecto que tienen esos vídeos, esas fotos…

Y a aquellos que lo habéis pasado mal… aún no estando allí. Aquellos que tenéis pesadillas y que experimentáis angustia. No dejéis que ese sufrimiento se enquiste en vosotros… o podéis ser candidatos a episodios depresivos, a padecer de estrés postraumático… Los psicólogos (no sólo los de emergencias) estamos ahí para ayudaros, para prevenir futuras complicaciones.

Y ojalá que nunca más vuelvan a atacar nuestra libertad, nuestra paz, que tanto nos ha costado conseguir.

Sed felices…

César Benegas Bautista | Psicólogo en el Centro Psicológico Loreto Charques

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Serotonina, depresión y 5-Htp

La depresión es el resultado final de la interacción de múltiples factores constitucionales, evolutivos ambientales e interpersonales, que modifican las pautas de neurotransmisión entre los hemisferios cerebrales y el sistema límbico, y alteran de manera reversible los circuitos cerebrales de recompensa y castigo.

El principal sustrato neuroquímico de esta alteración es una desregulación de las monoaminas neurotransmisoras noradrenalina y serotonina y, posiblemente, también de la acetilcolina y de las endorfinas.

La disfunción central de la neurotransmisión, además de su repercusión en la conducta, origina alteraciones neurovegetativas y endocrinas, sobre todo en la secreción de cortisol, hormona tiroidea y hormona del crecimiento.

El estado depresivo influye a su vez en relaciones interpersonales, el entorno y las pautas de gratificación, creando situaciones depresógenas con experiencias de pérdida, indefensión y estrés, que influyen de nuevo negativamente en la actividad de los neurotransmisores, cerrando así un circulo vicioso de retroalimentación positiva, que tiende a mantener indefinidamente el proceso.

La serotonina, o 5-hidoxitriptamina, procede del metabolismo de un aminoácido esencial que debe ser forzosamente ingerido por la dieta, el triptófano. La enzima triptófano-hidroxilasa convierte el triptófano en 5-hidroxiltriptófano (5-HTP), y éste por dercarboxilación, se convierte en serotonina.

Las funciones de la serotonina en la regulación de la homeostasis son múltiples e importantes, modulando en general la estimulación excesiva y ejerciendo un efecto inhibitorio sobre la conducta.

Los déficit de serotonina han sido asociados con la regulación de numerosos sistemas neurobiológicos, incluyendo el sueño, el apetito, la actividad sexual, los ritmos circadianos, la  memoria, el aprendizaje, la regulación de la temperatura, la función cardiovascular, la contracción muscular y la regulación endocrina.

Su papel en la depresión se relaciona con la actividad catecolaminérgica,  a través de la “hipótesis permisiva de la depresión” según la cual un déficit funcional de la transmisión serotoninérgica predispone a un trastorno afectivo, presentándose un estado depresivo si la neurotransmisión catecolaminérgica está también deficitaria, mientras que si por el contrario está aumentada la manifestación clínica es de tipo maníaco.

La mayoría de los fármacos antidepresivos que se recetan en la actualidad son Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Su mecanismo de acción se centra en incrementar los niveles extracelulares de serotonina al inhibir su recaptación hacia la célula presináptica, por lo que aumenta la cantidad de serotonina en la hendidura sináptica para unirse con el receptor postsináptico.

Pero no quería hablar de los tratamientos con los psicofármacos ISRS,  sino de cómo a través de sustancias naturales podemos regular los niveles de serotonina en el cuerpo.

El cuerpo produce 5-HTP cómo hemos dicho anteriormente a través del  aminoácido L-triptófano, aunque es difícil de conseguir un efecto significativo a través de los alimentos.

Tienen triptófano alimentos como el queso, las legumbres, los cereales, los frutos secos, el cacao, frutas como el plátano, el mango y la piña; y sobre todo los alimentos ricos en proteínas, carne, pescado, marisco, huevos, etc.

Podemos incorporar a nuestra dieta mediante el 5-HTP en forma de  suplemento alimenticio, al igual que hacemos con las vitaminas o los minerales.

El 5-HTP es un suplemento  natural y una gran alternativa a los medicamentos para aumentar los niveles de serotonina en el cerebro. El 5-HTP (L-5-hidroxitriptófano), recupera de forma directa los niveles de serotonina al ser absorbido por el torrente sanguíneo, cruzar fácilmente la barrera hematoencefálica y producir un equilibro óptimo de la serotonina en el cerebro.

El 5-HTP ha demostrado ser más eficaz que el L-triptófano ya que, químicamente hablando, está más próximo a la serotonina. Esta sustancia se encuentra de forma natural en las semillas de la planta llamada Griffonia simplicifolia. 

Es una planta trepadora arbustifoide que procede de las llanuras y sabanas de algunos países africanos, principalmente los de la parte occidental, donde sus habitantes lo han utilizado como medicina, pero sobre todo como alimento de forma ancestral. Contiene un 12 % de 5-HTP. 

Desde los años 70  se están estudiando los efectos del 5-HTP al ser incorporado al mercado en numerosos países.

Entre los efectos positivos que se van investigando destacan en el tratamiento de problemas de insomnio, depresión, ansiedad, obesidad, migrañas y cefaleas tensionales y fibromialgia. 

Los estudios han demostrado que el 5-HTP mejora la calidad del sueño, prolonga la fase REM y proporciona un sueño más profundo, pero sin alterar el tiempo total de sueño.

La capacidad del 5-HTP, para mejorar el sueño incluye la regulación de la hormona melatonina, una hormona que muchas personas toman para poder dormir. Pero el 5-HTP ha demostrado ser mucho más eficaz para producir un sueño reparador, ya que favorece la liberación de melatonina por la glándula pineal en el cerebro.

Un gran avance en el  tratamiento para la depresión fue el desarrollo de ISRS, como mencionaba anteriormente, sin embargo  El 5-HTP puede convertirse en una alternativa natural, siendo una sustancia que  penetra fácilmente en el cerebro, donde se convierte en serotonina.

Uno de los más ensayos clínicos más impresionantes se realizó en 90 pacientes que sufrían una depresión con “resistencia al tratamiento”. Estos pacientes no respondían a tratamientos anteriores, incluyendo todos los antidepresivos conocidos y la terapia electroconvulsiva. Estos pacientes resistentes al tratamiento recibieron 5-HTP en una dosis promedio de 200 mg por día, con una variación entre de 50 a 600 mg por día.

De entre todos los pacientes estudiados, 43 de entre 99 de ellos eliminaros completamente la sintomatología depresiva, otros 8 de ellos presentaron una mejora significativa.

Uno de los mayores obstáculos en el éxito de las dietas de pérdida de peso es la tendencia a la ansiedad después de seguir la dieta. Aquí es donde el 5-HTP entra en juego.

Se ha demostrado que el deseo de comer hidratos de carbono y el ataque de los antojos alimenticios obedecen  a los bajos niveles de serotonina. Por lo tanto, el aumento de los niveles de serotonina en el cerebro puede contribuir al éxito de una dieta para perder grasa.

Como se valoró en un estudio sobre esta fibromialgia  y la migraña, el aumento de los niveles de serotonina podría tener un efecto directo en la reducción y la transmisión de las señales del dolor. Cuando se produce un nivel más elevado de serotonina menos propenso se es a la molestia.

Mariano de Vena Salvador | Psicólogo Col. Nº M-23785

www.centropsicologicoloretocharques.com

La primavera me mata.

En estos días llegará la primavera, la estación en la que la naturaleza se vuelve esplendorosa, la temperatura deja atrás los rigores del invierno y llegan esos días de agradables paseos por el campo o la montaña entre árboles cuajados de flores, el trinar de los pájaros, el viento que deja de ser tan frío para adquirir una calidez de lo más agradable… La naturaleza renace y todo a nuestro alrededor bulle de vida y energía.

Entonces, ¿por qué nos sentimos tan cansados?

Astenia.

Una de las palabras malditas. A la astenia le achacamos el cansancio, la tristeza, el malestar corporal, las molestias musculares. Pero, ¿qué es la astenia primaveral?

La astenia es la percepción de una cierta debilidad muscular, asociada a sensaciones de malestar general y fatiga. Pero esto es la astenia, como síntoma, presente en muchas patologías fisiológicas y psicológicas (como pasa con la depresión). ¿Pero, existe la llamada astenia primaveral?: los científicos que la estudian no se ponen de acuerdo. Aunque no se puede negar que hay personas que cuando llega la primavera se sienten cansadas y recurren a la ingesta de suplementos vitamínicos, ginseng u otras sustancias activadoras. Encontraríamos síntomas de dos tipos:

Psicológicos: se dan cambios de humor o, directamente, sensación de mal humor o irritabilidad y en muchas ocasiones tristeza. A ello le añadimos dificultades para mantener la concentración y la sensación de que todo le cuesta más de lo normal.

Fisiológicos: se da una sensación de fatiga y abatimiento, una alteración del patrón del sueño normal –o cuesta quedarse dormido por la agitación o nos cuesta despertarnos, como si no hubiéramos dormido lo suficiente-. En ocasiones va acompañada de falta de apetito.

Como os decíamos, la ciencia no tiene claro si la astenia es una patología real o no lo es. Los estudios apuntan a que con la primavera llegan cambios hormonales y un aumento de las horas de luz solar, lo que afecta al hipotálamo. Se trata de una glándula cerebral que, entre otras cosas, se encarga de regular la sensación de hambre y sed, de la temperatura, de los ritmos de sueño y vigilia. Algún día hablaremos más de ella, pues es básica en el funcionamiento del cerebro y de todo el cuerpo.

Sea o no un trastorno médico, lo que es innegable es que mucha gente a nuestro alrededor (o nosotros mismos) puede sentir determinada sintomatología física y emocional que resulta de lo más molesto y que podría explicarse por una alteración de los ritmos biológicos.

¿Se puede prevenir?

Podemos realizar unas sencillas medidas de autocuidado que harán que ese trastorno dure menos y sea más sencillo adaptarse a los cambios que la naturaleza nos provoca a todos:

-Debemos aumentar el consumo de vitaminas (dentro de una dieta equilibrada), pero no necesariamente mediante el consumo de vitaminas en comprimidos. Es mucho mejor que, salvo que nos lo recete el médico, tomemos más frutas y verduras que las contienen de forma natural y su asimilación es mejor.

Realizar deporte, a ser posible, todos los días. Se considerada que unos 30’ son suficientes. Y no tenemos por qué apuntarnos a un gimnasio. Podemos dar largos paseos aprovechando la subida de la temperatura y disfrutar de la naturaleza.

Dormir las horas necesarias. Nuestro país (España, para los que nos leéis desde el extranjero) tiene una pésima calidad del sueño, se duermen pocas horas y eso hace que la sensación de debilidad, la falta de concentración y la irritabilidad, aumenten. Sería mucho más sano acostarse temprano y no dormir menos de siete horas y media diarias. Aunque nuestro programa televisivo favorito acabe tarde… debemos priorizar nuestra salud.

Con naturalidad este malestar debería durar sólo unos pocos días. Si el malestar no desaparece o va a más… es necesario acudir a nuestro médico de cabecera. ¿Por qué? Porque el malestar puede tener una base fisiológica –como la anemia- o estar asociado a diversas  patologías psicológicas –como la ansiedad o la depresión-. Es necesario un correcto diagnóstico y confiar en él.

Los psicólogos detectamos un repunte de las consultas asociada los trastornos del ánimo en los inicios de la primavera. Esto es debido a que son patologías en la que los cambios medioambientales tienen una gran importancia. Los aumentos o disminuciones de las horas de luz, de la temperatura, la presencia de las alergias, observar cómo la gente es aparentemente más feliz que nosotros –y eso que siempre os hemos dicho: no os comparéis-, son factores que afectan al ánimo.

Por ello… en caso de duda… acudid a un profesional pues, en muchas ocasiones, la solución inmediata es la más sencilla… y si dejamos que se adueñe de nosotros, puede ser más difícil de solucionar.

Sed felices…

César Benegas Bautista | Psicólogo Col. Nº M-22317

www.centropsicologicoloretocharques.com

Cine, vacío emocional y vida.

Hace unos pocos días he tenido la oportunidad de ver una película titulada Anomalisa, estrenada en España en Febrero de 2016. Se trata de la segunda película como director de uno de los mejores guionistas que ha dado los últimos años Hollywood, Charlie Kaufman.

El film nos cuenta la historia de un hombre, que se dedica a motivar empresarios y que escribe libros de superación personal, cuya vida está marcada por la monotonía y el vacío emocional, sumido en una crisis de mediana edad, incapaz de ayudarse a sí mismo.

El protagonista acude a Cincinnati para dar una conferencia sobre su libro de autoayuda.

La película refleja la monotonía, la apatía y desgana que abunda en la sociedad actual.

Habla sobre el vacío emocional, sobre la soledad, sobre la incomunicación entre las personas, sobre la superficialidad en los vínculos afectivos, sobre el problema de identidad en las personas… Una vida solamente adaptada a nuestro trabajo, qué es el ser humano y qué significa estar vivo…

Se trata de una película en formato de animación, una stop-motion, pero que transmite  realidad y emoción en el más humano de los formatos.

Esta producción me hizo recordar y volver a visionar la maravillosa Lost in Translation (2003) de Sofía Coppola.

La cinta de Coppola nos habla de una estrella de cine estadounidense de unos cincuenta años, en decadencia, que está en Tokio filmando un anuncio de whisky. En el hotel coincide con una veinteañera recién graduada en filosofía, que acompaña a su marido, que está realizando un reportaje de fotografía.

Ambos personajes se sienten perdidos en la situación vital que están atravesando.

No se trata de hacer una crítica cinematográfica ni una apología de estas dos películas, tampoco de rivalizar con el existencialismo sartriano, pretendo que lleguen a hacernos pensar y ser capaces de analizar ciertas cosas que todos nos planteamos y vivimos en muchos momentos.

Ambas películas hacen reflexionar sobre lo que es necesario para poder llegar a enamorarnos, sobre la complicidad, sobre qué es lo que hace que podamos llegar a tener química con otra persona (pienso que no solo en el aspecto sentimental de un vinculo de pareja, sino también en el de la amistad.)

¿Sentirse deseado incrementa el deseo que sentimos hacia quien nos expresa ese interés? ¿Es necesario percibir el deseo en el otro para que podamos llegar a enamorarnos de otra persona?

En la sociedad actual, donde los problemas de la incomunicación, de la falta de empatía, del anonimato y deshumanización que transmiten las grandes ciudades donde habita gran parte del planeta, se hace necesario poder llegar a pensar sobre qué hace que las relaciones humanas y las personas de forma individual puedan llegar a sentirse plenas.

Una sociedad con un exceso de formas de comunicación, una hipertrofia comunicativa  y sin embargo el sentimiento de soledad y desconcierto crece entre nosotros.

En las dos películas los personajes protagonistas sufren crisis personales que les transmite el aspecto de seres solitarios.

¿Qué hace que las personas nos sintamos comprendidas, que nos sintamos importantes para nosotros mismos y para el resto del círculo social que nos rodea?

En muchas ocasiones lo que parece poder llegar a sonar como preocupación hacia el otro no atiende más que a una pura y formal cortesía interesada.

¿Qué es lo que hace que se diferencie esa cortesía y empatía “de oficina” de un interés y una preocupación real y desinteresada hacia el otro? Aunque en ocasiones ni se esfuerzan las comunicaciones para fingir mostrar  interés  o un mínimo de cortesía.

Hay una conversación telefónica en Lost in Translation entre el protagonista y su mujer en la que él le transmite sus preocupaciones y la mujer le pregunta: “¿tengo que preocuparme?”, a lo que él responde: “solo si quieres”, y ella continúa la conversación diciendo: “tengo cosas que hacer, tengo que colgar…”

¿Qué nos produce el sentimiento de soledad y de insatisfacción en nuestras relaciones?

¿Por qué es tan común sentirnos perdidos en muchos momentos de nuestra vida?

Los personajes de estas películas sienten ese vacío emocional, esa indiferencia en sus relaciones, esa sensación de estar perdidos en un mundo que gira a su alrededor del cual no se sienten partícipes.

Las relaciones que muestran una escucha activa, una empatía que se perciba como espontánea y sincera, una comunicación no verbal más cálida y cercana, una expresión de emociones y afectos tanto verbal como física más frecuente y directa, el saber recibir e interpretar las emociones que el otro nos expresa, aprender a percibir las demandas emocionales del otro y atender a esas demandas, tener un buen control emocional, fomentar nuestra autoestima, tener capacidad de motivarnos, saber manejar el tono de voz y las formas en que comunicamos lo que decimos… Hay muchos factores que influyen en estos aspectos que hacen que sintamos las relaciones como plenas y podamos evitar la vacuidad emocional.

No quiero tratar sobre cómo se cultiva y se crece en estos aspectos, quiero hacer hincapié en que reflexionemos sobre nuestro grado de satisfacción emocional y de plenitud con nosotros mismos y nos preguntemos qué cosas no sentimos que funcionan en nuestra identidad personal, en nuestras relaciones cercanas, hacernos conscientes de ello y ser capaces de afrontar nuestra realidad nos hará ser más fuertes y posibilitará que podamos crecer y llenar nuestra existencia.

No dejéis de ver estas películas si queréis reflexionar y profundizar sobre estos temas. Eso sí, no son aptas para todo tipo de paladares, abstenerse fans de Vin Diesel.

Mariano de Vena Salvador | Psicólogo Col. Nº M-23785

Centro Psicológico Loreto Charques